EFELima

La verificación de la información bajo criterios profesionales cumple un rol esencial para una gobernanza democrática tanto en su papel como fiscalizador del discurso político como por su capacidad pedagógica para que los consumidores de información se protejan de los daños de la "infodemia".

Esas fueron algunas de las conclusiones del encuentro digital "Efe Fórum: Verificación y Democracia", desarrollado por la Agencia Efe y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Perú, en el que periodistas, analistas y verificadores de datos analizaron los retos, responsabilidades y exigencias de una práctica entendida como "vital" para sociedades abrumadas por la desinformación.

El encuentro se realizó bajo la premisa, expresada por la representante de PNUD en Perú, María del Carmen Sacasa, de que "sin una información clara y veraz, no se puede tener una democracia" y que por tanto la "infodemia" de "fake news", que impide "desarrollar los plenos derechos de la ciudadanía", es "inaceptable".

Particularmente, el desarrollo de redes y grupos de verificación en los medios de comunicación resulta relevante en contextos de gran polarización como el que vive Perú, inmerso en un proceso electoral, muy dañado social y económicamente por la pandemia de la covid-19 y tras años de gravísimas tensiones políticas.

UNA GRAVE AMENAZA

La reunión abrió con una mesa redonda en la que la directora de Estrategia de la Agencia Efe, Soledad Álvarez, el analista político del PNUD Juan de la Puente, y el periodista de la emisora Radio Programas del Perú Jaime Chincha coincidieron en resaltar que la verificación de la información y del discurso político es importante porque la desinformación es "una grave amenaza para las sociedades democráticas".

En ese sentido, y pese al "reto enorme" que supone, se hace necesario "reivindicar y potenciar el papel del periodismo de rigor y calidad" que representa la verificación ante "un escenario incierto dominado por un fenómeno muy preocupante" como el de las "fake news", tal y como resumió Álvarez.

"En la era de las 'fake news', que son una amenaza grave para la libertad y la democracia, es esencial la verificación porque ésta forma parte de la esencia del periodismo: contrastar datos, dar contexto, comprobar, como decimos en España, que no te la cuelan", afirmó la periodista.

"FACT-CHECK LOVERS"

En ese sentido, Chincha acuñó la expresión "fact-check lover" (amante de la verificación, en inglés) para referirse al rol que la prensa debe adoptar ante la situación del cambio del paradigma de la información desde la irrupción de las redes sociales y los nuevos medios de comunicación.

Así, en este contexto, el fin de los organismos de verificación es el de convertirse "en el VAR (vídeo arbitraje) de la entrevista política" que, como tal, "debe ser justo y proporcional", algo especialmente relevante en Perú donde en abril habrá un proceso electoral que "nunca antes estuvo tan vigilado".

"La trascendencia (de la verificación) es porque en elecciones pasadas ésta no fue suficiente. Hoy digo contento que los medios peruanos supervisarán las mentiras de los políticos, o sus mensajes imprecisos, con una mucha mayor preparación (...) La prensa peruana ya debería pensar en atreverse a hacer cosas como cortar el discurso de un presidente u otra autoridad cuando se llegue a percibir que se difunden falsedades, como pasó en EE.UU", sostuvo.

"En la pandemia todos hemos aprendido que la verificación salva vidas, y en la política, donde sabemos que desenmascara al deshonesto y con eso se construye un país mejor", añadió.

PARA QUEDARSE

Por su parte, De la Puente reafirmó que verificar deja en evidencia que "las 'fake news' no son periodismo", que no son "mensajes de generación espontánea" y que surgen "de las imperfecciones de la democracia, por lo que están aquí para quedarse".

"Hay un periodismo de 'guerra' que activa pasiones y odio. Eso está detrás de este fenómeno. Se cree que es una moda que va a pasar y eso está equivocado. En el contexto de las 'fake news' hay emoción, radicalidad y extremismo... Y también hay dinero, más dinero del que pensamos", recordó.

El politólogo indicó que en países como Perú, menos de un 40 % de las personas confían en las noticias que dan los medios de comunicación tradicionales y que, por eso, éstos deben redoblar esfuerzos y abordar la misión de "atacar la información falsa".

"Y esto no es algo de izquierdas o una noción que favorece un sector sobre otro. Favorece de hecho la idea del espacio público. (La verificación) propone algo que interesa a todos, que es 'politizar' todo. Y claro, eso no gusta a quienes no quieren que todo sea politizado", razonó.

TRABAJO DE IMPACTO

El foro continuó con una segunda mesa en la que Desirée García, de EfeVerifica; Irene Ignacio, de Verificador (La República, Perú); Renán Estenssoro, de Bolivia Verifica y David Hidalgo, coordinador de la alianza verificadora peruana Ama Llulla, explicaron su labor como "fact-checkers", tarea que consideraron una reacción ante "la amenaza para la estabilidad de las democracias" que supone la "infodemia".

"Es un trabajo importante y se debe hacer. Tiene un impacto en la sociedad. Es difícil cambiar a gente muy convencida, o que actúa mal a sabiendas, pero si puede disuadir a muchos que replican los mensajes. Y eso es positivo", indicó García.

Estenssoro, por su parte, apuntó que la existencia de organismos verificadores independientes contribuye a dar tranquilidad a sociedades muy polarizadas y también ayuda que la gente recobre confianza en el periodismo tradicional.

"Y para eso es esencial esa independencia, ser transparente, y hacer la verificación a la vista de todos", añadió.

Hidalgo insistió también en esa idea de que verificar es simplemente una forma de "elevar los estándares probatorios" del periodismo, básicamente crear "un estándar técnico".

Por su parte, Ignacio resaltó que un criterio importante es tratar de contrarrestar temas que son virales, una categoría que es de especial relevancia.

"La viralidad como criterio de verificación es interesante, pues pues si es contenido falso y se difunde es porque las personas lo pueden creer verídico, y cabría desmentirlo. La otra opción es porque haya un interés deliberado en difundir ese contenido a sabiendas de que falso, lo que hay que exponer", dijo.