EFEBuenos Aires

Apasionada por la comunicación y por la infancia, y preocupada por el atraso que algunos niños podrían presentar en el desarrollo del lenguaje debido al confinamiento durante la pandemia, la argentina Jimena Montaña creó un libro para estimular a los más pequeños a través de actividades en familia.

Productora de espectáculos en vivo y comunicadora, en 2020 Jimena, como muchos, vio paralizada su actividad por el extenso aislamiento obligatorio. A esa situación se sumó la preocupación por el estímulo que podría faltarle a su hija Mora, de entonces 3 años, en el contexto limitante en el que se encontraba.

Fue entonces cuando decidió tomar cursos Montessori —modelo educativo centrado en el respeto por la libertad y el ritmo individual de cada niño en el proceso de aprendizaje—, con el objetivo de obtener algún bagaje pedagógico para entender la etapa que estaba atravesando su hija, y en la que le interesaba profundizar.

“Descubrí la importancia y lo vital que es hacer algo en esos años de vida en que los niños tienen una mente absorbente y están dispuestos a aprenderlo todo sin esfuerzo, y me motivó muchísimo para decir ‘hagamos algo’”.

Es así, que jugando un día con su hija a cambiar la primera letra de las palabras para transformarlas en otras, notó cómo Mora se motivaba y divertía: “Era un aprendizaje y una construcción enormes y dije, ‘esto tranquilamente lo podemos transformar en “un juego oficial”’.

PROCESO DE CREACIÓN

Con espíritu emprendedor, que combinó con su pasión por la comunicación, la infancia, el entretenimiento y el conocimiento pedagógico obtenido a través del International Montessori Institute, la mamá de Mora pensó que las herramientas podrían también cautivar a otros niños y ser útiles para que los adultos, muchas veces sin tiempo para crearlas, pudieran estimular con ellas el lenguaje de los más pequeños.

“Así que me senté en la computadora y empecé a escribir y ahí quedó mi primera propuesta lúdica”, un libro que se llama 'Mora y las letras', a raíz del juego que empiezo a hacer con ella”.

El libro se convirtió en parte de la colección “Quiero Aprender”, de la marca “Monwaki”, que Jimena creó con el objetivo de ofrecer experiencias entretenidas para compartir en familia y enriquecer cognitiva y emocionalmente a los pequeños.

Esta primera propuesta editorial de la colección, pensada para niños a partir de los 2 años de edad, se enfoca en el desarrollo del lenguaje oral e inicio de la lectoescritura, temas que interesan particularmente a la autora.

Jimena utilizó textos breves y rimas, como recurso para mejorar el lenguaje, y la habilidad de recordar; letras de gran tamaño, en mayúscula, para que puedan recorrerlas, e ilustraciones realizadas por una artista plástica, para vincularlos también con el lenguaje del arte.

“Me parece que es muy importante el desarrollo del lenguaje, y sin importar el resultado, proponer a los niños estimularlos. Es fabuloso el aprendizaje que ellos hacen a través del proceso”, explica la autora.

Sobre la respuesta al libro, la autora siente que superó sus expectativas: “Fue muy lindo recibir el entusiasmo con que otros chicos lo reciben. Lo que imaginaba que podía suceder, esto que yo hacía con Mora, reconocer las letras, interesarse por sus sonidos, por las formas, querer recorrerlas”, manifiesta.

Inspirada por los resultados conseguidos, Jimena sumó una guía con recursos para adultos —que luego se convirtió en audiovisual—, y contiene ejemplos concretos para ampliar la experiencia de lectura, así como un cuadernillo de actividades para que los niños continúen jugando.

Por su experiencia en la producción de shows infantiles, la autora interpreta que el entretenimiento es clave a la hora de brindarles aprendizaje a los chicos: “Es distinto sentarte a hablar de las letras a que planeemos un juego o planteemos actividades en las que el aprendizaje esté, pero de una manera entretenida”, señala.

PLANES A FUTURO

Hoy Jimena trabaja en nuevos libros para su colección y quiere enfocar su labor hacia los bebés y los primeros años de vida, “que son fundamentales”, explica.

Sus planes a futuro incluyen acercar el libro a los colegios, “para que lo puedan contemplar como un material didáctico”, y ofrecer servicios, porque asegura que tener una conexión directa con las personas le permitiría generar aún más cosas, al entender la necesidad de cada adulto y de cada familia.

“Me parece que en la acción es donde nos damos cuenta si todas nuestras teorías o lo que imaginamos es realmente factible, beneficioso o si falta algo más, entonces me encantaría poder combinar una actividad que incluya adultos, niños y mi intervención para poder enriquecer estos momentos de lectura, que no son solo de lectura, son momentos de aprendizaje para adultos, para niños, para todos”, finaliza.

Julieta Barrera