EFEManagua

Nicaragua celebró este martes la tradicional fiesta religiosa popular "La Gritería" en honor a la Inmaculada Concepción de María, en medio de medidas de prudencia por la pandemia de la covid-19 que se ha cobrado la vida de al menos 214 personas desde que se detectó el virus en el país.

La mayoría de los nicaragüenses que salieron a las calles a cantar a la virgen María lo hicieron usando mascarillas, con el distanciamiento social en algunos casos, así como la aplicación de alcohol en las manos ante la pandemia de la covid-19, según constató Efe.

En tanto, los creyentes católicos colocaron los altares con réplicas de la virgen dentro de sus casas y repartían golosinas u otros regalos en orden a los que cantaban canciones alusivas a la Inmaculada Concepción de María.

La fiesta religiosa fue inaugurada por el cardenal nicaragüense y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, en la Catedral Metropolitana con el tradicional grito de "¿Quién causa tanta alegría?", a lo que los feligreses respondieron: "La Concepción de María".

El cardenal Brenes explicó que en el año de 1854 se proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María y tres años después, en 1857, "se inicia una experiencia de amor, una experiencia de cercanía de nosotros los nicaragüenses hijos de María con un acto sencillo, pero no menos solemne, la Gritería".

NACIÓ DESPUÉS DE LA GUERRA NACIONAL

La "Gritería", una fiesta religiosa y folclórica que se celebra en los 153 municipios de Nicaragua y en los lugares donde la diáspora nicaragüense es importante, como Costa Rica y Estados Unidos, nació el 7 de diciembre de 1857, recién finalizada la Guerra Nacional, cuando fueron expulsados los filibusteros estadounidenses.

Ese día, frente a la plaza de la parroquia San Felipe, en el municipio de León, 90 kilómetros al noroeste de Managua, el sacerdote Gordiano Carranza, acompañado de una imagen de la virgen María y ante cientos de fieles marianos lanzó el grito de: "¿Quién causa tanta alegría?", a lo que respondió: "La Concepción de María", recordó el cardenal Brenes.

"Hoy estamos cumpliendo 164 años de esa experiencia mariana de este pueblo de Nicaragua, que celebra las vísperas de esta hermosa fiesta", destacó Brenes.

El religioso subrayó que la "Gritería" es "un acto sencillo único en el mundo".

"Solamente en Nicaragua se celebran las vísperas (de la Inmaculada Concepción de María) de forma solemne" y "con la autorización de la Santa Sede la celebramos festivamente".

Después de 164 años el grito del sacerdote Carranza es coreado por miles de nicaragüenses en una actividad que se celebra la noche del 7 de diciembre y consiste en recorrer las calles y visitar altares en honor a la virgen, con cánticos y rezos.

ROMERÍA POR LAS CALLES

A cambio de rezar y cantar, los feligreses, que en su mayoría peregrinan en familias, reciben dulces, frutas, trozos de caña de azúcar, el popular nacatamal (una comida típica nicaragüense) y en algunos casos pequeñas bolsas con arroz, fríjoles, azúcar y otros tipo de regalos en medio de la quema de abundante pólvora.

Los protagonistas de las romerías, en algunos casos, van dotados de novenarios para cantar a la virgen, incluso a veces amenizados por bandas filarmónicas, y también llevan bolsas para llenarlas con los obsequios que reciben.

Las demostraciones de fe a "La Conchita", como llaman a la Inmaculada Concepción de María, se celebran con más intensidad en León, 90 kilómetros al noroeste de Managua, y en Granada, 45 kilómetros al sureste de esta capital, las ciudades rivales durante la Guerra Nacional de 1856.

Un 58 % de los 6,5 millones de habitantes de Nicaragua profesan la fe católica, según datos oficiales.