EFELa Habana

La algarabía del carnaval de Nueva Orleans se fundió este miércoles con la tradicional conga cubana en un colorido desfile que rompió la monotonía de la tarde en La Habana Vieja.

La comitiva, que recorrió durante una hora varias manzanas del corazón de la ciudad antigua, unió a cubanos y estadounidenses a través de los lenguajes universales de la música y el baile, "una conexión fuerte, que va más allá de la política", aseguró a Efe Mary, una turista "afortunada de vivir este momento".

"No podemos creer que hayamos venido de Nueva Orleans para encontrarnos que el Mardi Gras nos ha seguido hasta Cuba", dijo sorprendida señalando a la "second line" (línea secundaria), como se conoce en la ciudad estadounidense al grupo de personas que sigue a las bandas del carnaval, la atracción principal o "first line".

La jazz band de los estudiantes del conservatorio habanero "Amadeo Roldán" y la Trombone Shorty Foundation de Estados Unidos pusieron el sello de autenticidad al desfile, escaso de sombrillas de encajes, sombreros con plumas y collares de colores, pero sobrado de soltura y energía contagiosa.

Los cubanos no tardaron en imitar y en muchos casos mejorar los movimientos de sus invitados, que también "arrollaron" con la conga criolla que se movía en paralelo por otra calle. Ambos grupos se encontraron en el parque del barrio de San Isidro y ahí siguió la fiesta.

"Esto que están haciendo ellos es lo mismo que hacemos nosotros, esto es conga, lo que allá le pusieron 'second line'. La unión de esto es raíz pura, raíz viva", aseguró a Efe el artista Cimafunk, uno de los impulsores de "Getting Funky in Havana", el proyecto que hizo posible esta colaboración cultural.

Reconocido entre las figuras noveles más interesantes de la escena musical cubana actual, Cimafunk concibió la idea de un intercambio entre músicos de Cuba y Nueva Orleans durante una serie de presentaciones en esa capital sureña.

"Getting funky in Havana" es uno de los platos fuertes del programa del 35 Festival Internacional Jazz Plaza de La Habana (14 al 19 de enero), con las actuaciones de The Soul Rebels, Tank and the Bangas y Big Chief Monk Boudreaux, que llegaron a La Habana a defender a la música como puente frente a las diferencias políticas.

"Es un honor estar aquí y ver a las personas pasándola bien como hacemos en Nueva Orleans. Por eso ha valido la pena venir", dijo Big Chief Monk Boudreaux, el Gran Jefe de las Golden Eagles, una tribu india del Mardi Gras, que puso el toque de autenticidad al desfile vestido con su traje tradicional.

Monk Boudreaux y miembros de The Souls Rebels y Tank and the Bangas están entre los cerca de 80 estadounidenses que asisten al Jazz Plaza, el mayor evento del jazz en Cuba.

La presencia de los músicos este año es significativa, sobre todo en medio del tenso momento en el que viven La Habana y Washington tras el fallido "deshielo" que puso fin a más de medio siglo de enemistad en diciembre de 2014, detenido tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump tres años después.

Yeny García