EFEBogotá

Bajo el domo del Planetario de Bogotá un grupo de "criaturas" con trajes de luces y altos tacones proponen el comienzo de "una nueva era", un viaje a un mundo donde los cuerpos diversos como los suyos sean aceptados y así alejarse de este "planeta dañado" para aterrizar en uno "transgénero".

Las estrellas y constelaciones se mueven al ritmo de la música electrónica de las "House of Tupamaras", mientras en el escenario circular del Planetario, Valentina del Castillo, la maestra de ceremonias, vestida con un traje semitransparente rojo y una gran careta de luces led nos incita a comenzar el viaje.

"Hoy estamos celebrando el inicio de una nueva era; abandonaremos este planeta en búsqueda de un lugar donde podamos prosperar, en búsqueda de oportunidades de futuro", dice la artista, en un llamado general, pero que es una invitación a sus "compañeres", con máscaras de tigre, vestidos de cebra de lentejuela, faldas de cancan y medias de rejilla, que desfilan sobre y bajo el escenario.

TECNOLOGÍA Y ARTE

Se trata del colectivo "Les Fantastiques", integrado por personas trans y maricas de Santa Fé, en el centro de Bogotá, un barrio "rojo", conocido por las actividades de trabajo sexual pagado que muchas de "elles" también ejercen.

Junto al Instituto Distrital de Artes (Idartes) decidieron trabajar en conjunto para montar una obra donde la creación de trajes inteligentes, que se iluminaran al ritmo de la música o se adaptaran a sus cuerpos, se integrase con la creación audiovisual y las artes como el teatro, el baile o el "pole dance".

"Fue un proceso creativo colectivo donde usaron materiales de reciclaje para la construcción de trajes con tecnología y también para el desarrollo de un 'performance' audiovisual en el domo del planetario de Bogotá", relata a Efe la artista chilena Corazón de Robota, responsable del laboratorio creativo de trajes inteligentes.

El resultado lo presentaron este sábado por la noche en el Planetario como broche al Festival Ciudad Deseo, el primer Festival Internacional Arte y Memoria del Idartes, ante un auditorio repleto que acabó la función bailando con el elenco como si en una discoteca a las dos de la mañana estuvieran.

La idea era "vincular el diseño textil, la moda, las artes electrónicas, todo lo que es los circuitos blandos y la creación de tecnología a partir de la moda", explica la coordinadora de Plataforma Bogotá de Idartes, Raquel Solórzano. Y de ahí decidieron acudir a Les Fantastiques para la puesta en escena.

ARTE PARA RESISTIR

Les Fantastiques y sus cuerpos disidentes, tachados de "maricas", de llevar "un reguero de plumas", acosados por las bromas y los ataques constantes y ahora resignificados como "cyborg", se cansaron de "su presencia en un planeta dañado que no hacía más que acelerar su deterioro", narra Del Castillo.

Por eso viajan a un planeta donde finalmente puedan respirar. "Nosotras somos Les Fantastiques, ubicadas a 2.800 años luz del Planeta Tierra" en "un planeta transgénero, un nuevo mundo donde por fin vamos a estar libres", anuncia.

"Nosotras somos revolucionarias por naturaleza", asegura a Efe esta artista trans antes de la función. "Me parece absurdo que tengamos que decir: somos humanas, somos personas como cualquier otra y exigir derechos, eso no debería existir", lamenta, por eso buscan escenarios donde puedan "generar ese tipo de ruido".

"Decidimos tomar el arte como parte de nuestra manera de protesta, de nuestra 'pose' y nuestro grito", continúa Del Castillo, quien durante la obra hace alarde del "arte de la resistencia alegre".

El desfile de trajes, de mujeres con orejas de elfo y pelos rubios fosforescentes, de corsés que se iluminan, de pechos desnudos y ropa interior, se mueve a ritmo de "vogue", el baile de resistencia de las comunidades negras trans de los 80 en Estados Unidos, sobreviviendo al sida y el estigma.

Lo hacen sin olvidar que fuera del escenario se siguen enfrentando a una realidad innegable: 29 personas trans, sobre todo mujeres, han sido asesinadas en Colombia en lo que va de año, según la Red Comunitaria Trans.

"Nuestro futuro es siempre incierto, nunca sabemos cuándo viene la muerte", aseguran sobre el escenario quienes reivindican cada día, ya sea con trajes de luces de colores, en las calles o desde su posición como trabajadoras sexuales, que son seres humanos.

Irene Escudero