EFECampo Margarita (Bolivia)

El presidente de Bolivia, Evo Morales, y el de la petrolera española Repsol, Antonio Brufau, revelaron hoy en el mayor campo boliviano productor de gas que negociarán una sociedad entre la empresa y el país hasta el 2050.

"Estamos conversando con Repsol, va a haber un plan de negociaciones para ampliar la presencia de Repsol si fuera necesario hasta el 2050", avanzó Morales durante un discurso en la planta de procesamiento gasífero Margarita, en el sureste boliviano.

Morales hizo este anuncio en presencia de Brufau durante un acto en el que ambos anunciaron que el campo Margarita-Huacaya estableció un récord histórico de producción al lograr 19 millones de metros cúbicos diarios de gas, un 30 % del total que produce el país.

Repsol administra las operaciones de ese yacimiento de gas natural que corresponde al Área de Contrato Caipipendi, en el que posee un 37,5 % de participación y tiene como socios a British Gas (BG), con otro tanto, y a Panamerican Energy (PAE), con un 25 %.

Tras el acto, Brufau destacó ante los periodistas que "el presidente Morales crea un entorno para las inversiones internacionales muy positivo" y que Bolivia es uno de los países con mayor producción, reservas y futuro para la petrolera española.

"Es para nosotros un país muy prioritario y donde nos sentimos muy cómodos. Cuando le pedimos al presidente Evo Morales estar aquí hasta el año 2050, imagino que quien esté en Repsol en 2030 le va a pedir estar hasta el 2070", sostuvo el ejecutivo español.

En todo el proyecto de desarrollo de Margarita-Huacaya, Repsol y sus socios han invertido hasta ahora alrededor de 1.500 millones de dólares para aumentar las reservas de gas natural y la capacidad de procesamiento del energético para los mercados interno y externo.

En su discurso, Morales dio este martes por seguro que ese consorcio invertirá una suma similar para mantener el crecimiento del proyecto.

Brufau respondió, tras las palabras del mandatario, que existe un "altísimo porcentaje de posibilidades" para concretar esa inversión dado el nuevo potencial de reservas del campo, calculado en 3,5 billones de pies cúbicos de gas natural.

Durante el acto, el alto ejecutivo subrayó que Bolivia es un "país magnífico para invertir, siempre en relaciones de partenariado", en alusión a la exigencia de Morales de que las empresas privadas participen en Bolivia como socios estratégicos del Estado.

Al respecto, Morales también destacó que en su país hay un marco legal que permite a las empresas actuar con "seguridad jurídica" y no debería haber "ningún problema o desconfianza" para hacer nuevas inversiones en Bolivia.

Repsol posee además alrededor de un 49 % de acciones en la empresas petrolera Andina, cuya mayoría está en manos de la compañía estatal boliviana YPFB.

La empresa española anunció asimismo que en el corto plazo se alcanzarán los 20 millones de metros cúbicos diarios de gas de producción en Margarita-Huacaya y en el mediano plazo perforará más pozos y hará estudios sísmicos para buscar nuevos volúmenes del hidrocarburo.

La tercera fase de desarrollo que se aplica a Margarita-Huacaya tenía prevista una inversión de 158 millones de dólares hasta el 2018, pero ese plazo se ha ido acortando y en este año la inversión ya llegó a 135 millones de dólares, según un comunicado de la firma.

Los socios con los que opera Repsol están seguros de que "Caipipendi tiene un gran potencial para incorporar nuevas reservas y nuevos volúmenes de gas" al país, según el presidente de la petrolera.

El Gobierno de Morales está impulsando una agresiva política de exploración de nuevos hidrocarburos para subir su nivel de reservas probadas, que en 2014 fueron certificadas en 10,45 billones de pies cúbicos.

La exportación y el consumo interno consumen poco más de 0,8 billones de pies cúbicos cada año, de tal forma que a ese ritmo Bolivia tiene reservas aproximadamente hasta el 2025.

Desde el campo Margarita-Huacaya, Bolivia exporta gas natural sobre todo a los mercados de Brasil y Argentina.

Aunque los precios del gas natural han bajado drásticamente debido a la caída de los precios del petróleo, la economía del país sigue dependiendo de esos ingresos.

Javier Aliaga