EFEBrasilia

El Banco Central de Brasil informó esté miércoles que redujo por novena vez consecutiva la tasa básica de intereses en 0,25 puntos, hasta el 2,0 % anual, lo que supone un nuevo mínimo histórico, en un intento por mantener a flote la economía del país en plena pandemia del coronavirus.

El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central decidió, por unanimidad, reducir los tipos en base a que los sectores más afectados por el distanciamiento impuesto para contener el virus "permanecen deprimidos", por lo que la coyuntura económica prescribe "un estímulo monetario extraordinariamente elevado".

"La pandemia de la COVID-19 continúa provocando la mayor retracción de la economía global desde la Gran Depresión", señaló la entidad en un comunicado.

Ese escenario es aún más desafiante, asegura el Banco Central, para las economías emergentes, como la de Brasil, que, pese a que indicadores recientes sugieren "una recuperación parcial", la incertidumbre sobre el ritmo de crecimiento del país permanece en un nivel "por encima del usual".

El emisor indicó que "no prevé reducciones en el grado de estímulo monetario", si las previsiones de inflación se mantienen estables, e incluso afirmó que aún hay espacio para un nuevo corte de los tipos de interés, si bien este "debe ser pequeño" y "dependerá de la percepción sobre la trayectoria fiscal".

En este sentido, citó como factor de riesgo que pueden alterar el escenario básico de la inflación, cuya meta es el 4,0 % con una tolerancia de 1,5 puntos y actualmente se ubica en el 2,13 % interanual, un aumento en los niveles de ociosidad de la economía.

Esa parálisis en el tejido productivo puede además verse intensificada en caso de que los efectos de la pandemia, que deja ya en Brasil cerca de 100.000 fallecidos y más de 2,8 millones de infectados, se prolonguen en el tiempo.

Por otro lado, al Banco Central también le preocupan las políticas económicas llevadas a cabo por el Gobierno para mitigar los estragos económicos de la crisis sanitaria, pues pueden "empeorar" la trayectoria de equilibrio fiscal "de forma prolongada" y "frustrar la continuidad de las reformas" estructurales.

En este sentido, el comité evaluó que "perseverar en el proceso de reformas y ajustes necesarios en la economía brasileña es esencial para permitir" una "recuperación sostenible" y que cualquier desvío de esa senda de control fiscal "puede elevar la tasa de intereses estructural de la economía".

Según las últimas previsiones del mercado financiero, el producto interno bruto (PIB) de Brasil se desplomará este año un 5,66 %, un pronóstico bastante más optimista que el presentado por organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que sitúan la caída entre el 8 % y el 9 %.

El Banco Central inició a finales de 2016 una bajada sostenida de la tasa oficial de interés que se aceleró en 2019 y se ha mantenido en este 2020 con el objetivo de levantar el crecimiento de la mayor economía suramericana.

En la época, los tipos estaban en el 14,25 % anual y desde entonces se han ido reduciendo hasta el 2,0 % actual.

Unos tipos bajos estimulan, en teoría, el crecimiento y animan la inversión productiva en el país, lo que a la postre ayudaría a bajar los elevados índices de desempleo, que se han disparado por la pandemia y hoy se ubican por encima del 12 %.

No obstante, a pesar de los esfuerzos del Banco Central por crear un ambiente más propicio para reactivar la economía, los sucesivos recortes en la tasa básica oficial tienen un efecto limitado, pues los intereses cobrados a los consumidores continúan siendo altísimos en Brasil.