EFESao Paulo

Cuando el Producto Interno Bruto (PIB) brasileño asomaba la cabeza después de sufrir su peor recesión en décadas (2015 y 2016), la pandemia del coronavirus frustró la remontada. El Gobierno recortó este viernes drásticamente las previsiones de la mayor economía de Suramérica en 2020.

El pronóstico a la baja de hace una semana, del 2,40 % al 2,10 % este año, expiró en cuestión de días. Ahora el gabinete económico del neoliberal Paulo Guedes prevé un escenario de estancamiento, al borde de la recesión (+0,02 %).

Mientras las infecciones por coronavirus aumentan inexorablemente en un país de 210 millones de habitantes (al menos 904 diagnosticados y 11 muertos), Guedes y su equipo han rehecho las cuentas debido a los impactos económicos derivados de la paralización de varios sectores para frenar el avance del COVID-19.

Desde el automotriz, pasando por el de servicios, o incluso la agropecuaria, el virus de Wuhan ha obligado a las autoridades y a las empresas a restringir el funcionamiento de las empresas y a limitar los movimientos de la población.

Las multinacionales alemanas Volkswagen y Mercedes-Benz y las estadounidenses Ford y General Motors (GM) anunciaron este mismo jueves la suspensión temporal de su producción de vehículos en Brasil, un importante vector de la economía brasileña.

La italiana Pirelli, especializada en neumáticos, también. No se divulgaron el número de puestos de trabajo afectados por la suspensión en la producción de estas grandes plantas.

Criticado por su actitud laxa ante el coronavirus, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, insistió este viernes en "no entrar en pánico" en la lucha contra el patógeno.

"La economía no puede parar. No pueden (los gobernadores) tomar decisiones que van a dificultar el esfuerzo final que estamos haciendo", afirmó el jefe de Estado en una rueda de prensa en la que criticó medidas adoptadas por algunos gobiernos regionales como cerrar aeropuertos, puertos y carreteras.

PREVISIÓN DEMASIADO OPTIMISTA

Los economistas aún la consideran el pronóstico para 2020 optimista. Algunas entidades ya prevén que Brasil cerrará 2020 con retracción.

El Itaú Unibanco, mayor banco privado de Brasil, anunció este viernes que revisó su proyección y que ya no espera un crecimiento del 1,8 % sino una retracción del 0,7 %.

El centro privado de estudios económicos Fundación Getulio Vargas (FGV), en un estudio divulgado también este viernes, calcula que la economía brasileña puede encogerse el 4,4 % en 2020 debido a la crisis del coronavirus, lo que sería su mayor caída en un año desde 1962.

El organismo utilizó modelos matemáticos para proyectar una paralización de actividades de al menos tres meses en 2020 a partir de lo ocurrido en Brasil en 2018, cuando un paro de camioneros de 11 días provocó una crisis de desabastecimiento que se prolongó por varios medes y se reflejó en el crecimiento del país.

En cualquier caso será un duro golpe para una economía que crecía lentamente tras la histórica recesión que sufrió en 2015 y 2016.

La economía brasileña creció el año pasado apenas un 1,1 %, tasa insuficiente tras la expansión del 1,3 % registrada en 2017 y 2018, y después de una profunda caída de siete puntos porcentuales en el período 2015-2016.

COLAPSO SANITARIO EN ABRIL

El ministro de Sanidad de Brasil, Luiz Henrique Mandetta, pronosticó que, si la curva ascendente de la COVID-19 se mantiene, "a finales de abril" el sistema sanitario del país "entra en colapso".

"Colapso es cuando tú puedes tener dinero, pero el sistema no puede acogerte", alertó en una vídeoconferencia celebrada con empresarios y recogida por el diario "Valor Económico".

Mandetta, que ha recibido elogios por su gestión en la crisis, aclaró que Brasil todavía no ha entrado en una espiral de crecimiento, pero avisó de que en los próximos diez días habrá un rápido aumento de casos que durará hasta el próximo junio.

En Brasil, cerca de un 75 % de los habitantes dependen del servicio nacional de salud, que sufre de un déficit crónico de financiación.

CHILENOS Y ARGENTINOS VARADOS EN RÍO

Cientos de latinoamericanos, sobre todo argentinos y chilenos, están varados desde el miércoles en Río de Janeiro por las restricciones aéreas impuestas en toda la región por la crisis del coronavirus y denuncian que están aglutinados en el aeropuerto expuestos a contraer la enfermedad.

Los turistas varados en Brasil esperan que sus países puedan repatriarlos o que las aerolíneas con las que tienen pasaje reprogramen los vuelos cancelados, y la confusión ya ha provocado hasta agresiones, como la sufrida este lunes por una argentina, que fue derribada al piso por un policía en medio de una discusión.

La mujer, con un golpe en la cabeza, tuvo que ser atendida por los médicos del propio aeropuerto y su hija, igualmente empujada, explicó a Efe que la discusión obedeció a que la compañía Gol se ha negado a transportar a su madre, que sufre de diabetes y está entre los principales grupos de riesgo para el coronavirus.

MERCADOS CONVULSOS

La bolsa de Sao Paulo se desplomó un 18,88 % en una semana de gran volatilidad y en la que suspendió operaciones hasta dos veces debido al pánico en los mercados internacionales.

Después de cinco sesiones repletas de altibajos, el índice de referencia del corro brasileño, Ibovespa, bajó este viernes un 1,85 % y cerró con 67.069 puntos, en una jornada marcada por las pesimistas proyecciones sobre la economía brasileña.

En el mercado cambiario, el dólar estadounidense bajó este viernes un 1,41 % y cerró a 5,025 reales para la compra y 5,026 reales para la venta de tipo comercial tras superar esta semana el techo de los cinco reales por primera vez en la historia.