EFERío de Janeiro

Quince días después de haber decretado un aumento del 4,1 % del salario mínimo en Brasil, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció este martes un nuevo reajuste del sueldo base para impedir que el aumento se ubique por debajo de la inflación del año pasado.

El mandatario anunció tras una reunión con los miembros de su equipo económico que, a partir del 1 de febrero, el salario mínimo, que sirve de referencia para unos 49 millones de trabajadores, será de 1.045 reales (unos 254,9 dólares), con un reajuste del 4,7 % con respecto al de 2019 (998 reales o 243,4 dólares).

El nuevo ajuste fue necesario, según explicó el líder ultraderechista, porque el primero fue calculado en diciembre sin que se conociera el resultado final de la inflación en 2019, que tuvo un fuerte repunte en el último mes del año.

El Gobierno informó la semana pasada que la inflación de 2019 fue del 4,31 %, una tasa superior tanto a la de 2018 (3,75 %) como a la esperada por el mercado (4,13 %) y por el propio Gobierno (4,1 %).

"Tuvimos una inflación atípica en diciembre. No esperábamos que ella fuera tan alta así y teníamos que garantizar que el poder de compra del salario mínimo se mantuviera", explicó Bolsonaro en declaraciones que concedió a periodistas.

El gobernante aseguró que editó un nuevo decreto ejecutivo para elevar el salario mínimo desde los 1.036 reales (unos 252,7 dólares) que había sido establecido en diciembre pasado y que comenzó a regir en enero hasta los 1.045 reales (unos 254,9 dólares) que entrará en vigor en febrero.

"El presidente defendió el cumplimiento de lo establecido por la Constitución, que garantiza la preservación del poder de compra del salario mínimo", explicó por su parte el ministro de Economía, Paulo Guedes.

De acuerdo con el titular de la cartera de Economía, el problema residió en que la proyección más optimista para la inflación en 2019 con que el Gobierno contaba el 31 de diciembre quedó por debajo de la inflación real el año pasado.

La nueva decisión de Bolsonaro ubica el reajuste del salario mínimo (4,7 %) por encima de la tasa de inflación (4,31 %) como era el interés del líder ultraderechista en diciembre.

Guedes agregó que, con el nuevo reajuste, el Gobierno revisará sus proyecciones para que la decisión no desequilibre las cuentas públicas.

Ello debido a que, además de servir de base para el salario mínimo que las empresas tienen que pagar a sus trabajadores, el valor también es referencia para reajustar los beneficios asistenciales, las pensiones, las jubilaciones y hasta el seguro de desempleo.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Economía, por cada real de aumento al salario mínimo, el Gobierno tiene que gastar 319,1 millones de reales (unos 77,8 millones de dólares) más que en el año anterior en gastos con previsión y asistencia social.

El ajuste de las maltrechas cuentas púbicas, tras varios años de déficits y deuda récord, es una de las prioridades de Bolsonaro desde que asumió su mandato, el 1 de enero de 2019.

Según Guedes, el ajuste del mínimo tendrá un impacto de 2.350 millones de reales (unos 573,2 millones de dólares) en las cuentas públicas en 2020, pero ese valor será financiado con ingresos extraordinarios para este año que no estaban previsto en el presupuesto por cerca de 8.000 millones de reales (unos 2.000 millones de dólares).