EFESantiago de Chile

Chile acude a la Cumbre del Pacífico, que se celebra esta semana en Paracas (Perú), con el propósito de insistir en la necesidad de fortalecer la integración de América Latina buscando caminos de convergencia con los países del Mercosur.

Según fuentes del Gobierno chileno, la Alianza del Pacífico afronta retos comunes derivados de las condiciones macroeconómicas y del contexto internacional, tales como la reducción de los precios de las materias primas, la normalización de la política monetaria en los Estados Unidos y el entorno de bajo crecimiento.

El Ejecutivo de Michelle Bachelet ha expresado su satisfacción por los acuerdos alcanzados en la VI Reunión de Ministros de Finanzas de la Alianza, celebrada este fin de semana en Ciudad de México y que a juicio de las autoridades chilenas permiten ir avanzando en el desarrollo a través de la integración.

"Estamos dando pasos concretos en la integración con medidas para que nuestros mercados estén conectados y generen más competencia, mayor inversión y mejores oportunidades para todos", declaró el ministro chileno de Hacienda, Rodrigo Valdés, al regreso del encuentro.

Avances como la incorporación de los mercados bursátiles al Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), la homologación del tratamiento fiscal para evitar la doble tributación o la cooperación en el desarrollo de infraestructura son bien recibidos por Chile, que ve en ello una apuesta por la consolidación de la marca "Alianza del Pacífico" a nivel mundial.

El año pasado, Chile fue el segundo país de Latinoamérica que más inversión extranjera directa (IED) recibió, con 23.000 millones de dólares, solo superado por Brasil, que contabilizó 62.000 millones.

Pero además, el pequeño país sudamericano, de 17.000 millones de habitantes, figura en la lista de los veinte que más invierten a nivel mundial, según el World Investment Report de la UNCTAD. Las empresas chilenas se dirigen mayoritariamente hacia Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y Argentina, además de México y Centroamérica.

Y bajo la Presidencia de Michelle Bachelet, Chile se ha convertido en un firme impulsor de la convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur e intenta convencer a sus socios de que la región vive un "momento histórico" para sentar las bases de la unidad entre ambos bloques.

"Encontrar la convergencia entre dos mecanismos de integración distintos pero con metas similares debe ser una realidad. No podemos dar una imagen de que aquí hay una región cuyas costas viven de espaldas", ha dicho la mandataria en diversas ocasiones.

Chile es consciente de las limitaciones de hacer de puente entre ambos bloques, pero, según su ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, hay que "actuar con realismo y al mismo tiempo con voluntad política de resolver obstáculos".

El logro más palpable hasta el momento ha sido la definición de una "agenda corta" que incluye objetivos concretos como la facilitación del comercio, una ventanilla única para las exportaciones, la acumulación de origen, la certificación electrónica y el movimiento de personas.

Más allá de las diferencias en el plano comercial, Chile sostiene que a la Alianza del Pacífico y al Mercosur les interesa mejorar la productividad de sus economías y para ello es vital generar energía a menores costos, contar con mejor infraestructura, comunicaciones fluidas, puertos modernos y superar la condición de exportadores de recursos naturales.

"El encuentro inteligente entre los países del Mercosur y la Alianza apunta a derrumbar el muro invisible que separa a los países del Atlántico y el Pacífico. No es un esfuerzo inútil, como propagan algunos. El diálogo y la convergencia intrarregional no son una opción, sino una necesidad", subraya el canciller.

En opinión de Chile, las diferencias de política monetaria y de inserción internacional no constituyen un obstáculo para acuerdos puntuales de beneficio mutuo. "Solo la ideologización puede conducir a rechazar esta convergencia en la diversidad. Este encuentro entre los dos bloques tiene fundamentos inocultables", sentencia Muñoz.

En efecto, la fuerza económica y política de los países del Mercosur, especialmente Argentina y Brasil, es indiscutible. Su participación en el PIB de América Latina supera el 56 %, y en conjunto, la Alianza y el Mercosur constituyen el 92 % de todo lo producido en la región.

Excepto en el caso de Colombia, el Mercosur presenta el mercado más importante en el comercio total con América Latina, con un 30 % en el caso de Chile y un 38 % en los de México y Perú.

Y mientras el comercio intrarregional de América Latina apenas alcanza el 18 % del total, su condición bioceánica la conecta estratégicamente con los principales centros de producción y consumo mundiales.

Una declaración firmada el pasado martes por los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y Perú, Ollanta Humala, sobre la "solidaridad y comprensión" acerca de "la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia", estuvo a punto de comprometer la participación de Chile en la Cumbre que se celebrará los días 2 y 3 de julio en Paracas.

Muñoz pidió aclaraciones a las autoridades de Lima y La Paz, ante lo cual su homóloga peruana, Ana María Sánchez, puntualizó que su país mantiene "una línea de neutralidad" sobre la controversia bilateral, que se trata actualmente en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

El Gobierno chileno aceptó la aclaración y confirmó la participación de Bachelet en la cumbre, aunque aclaró que, por problemas de agenda, no habría un encuentro bilateral con Humala.

Manuel Fuentes