EFEBuenos Aires

El acuerdo alcanzado por el Gobierno argentino con el "staff" del Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar deudas por unos 45.000 millones de dólares afronta este jueves su primer desafío político con un áspero debate en la Cámara de Diputados y en medio de violentas protestas callejeras en Buenos Aires en contra del nuevo programa con el organismo.

El entendimiento anunciado hace exactamente una semana, tras arduas negociaciones abiertas en 2020, sólo entrará en vigencia si logra ser aprobado por las dos cámaras del Congreso argentino y luego consigue el aval del directorio del Fondo, un proceso que se da a toda marcha debido al inminente riesgo de cese de pagos de Argentina.

El Gobierno espera contar con una aprobación definitiva del nuevo programa de facilidades extendidas y con un primer desembolso por parte del FMI antes del próximo día 22, cuando Argentina debería afrontar un pesado vencimiento con el organismo.

DIFICULTADES POLÍTICAS

Pero no es sólo una cuestión de tiempos. El Ejecutivo de Alberto Fernández tuvo que afrontar serias resistencias al acuerdo tanto de parte de la oposición como del sector oficialista cercano a la vicepresidenta argentina y titular del Senado, Cristina Fernández.

De hecho, para lograr habilitar el debate de este jueves en la Cámara de Diputados, el Gobierno tuvo que ceder ante la exigencia del mayor frente opositor, Juntos por el Cambio, de excluir del proyecto de ley para aprobar el acuerdo todo aquello referente a las políticas económicas y las metas comprometidas con el "staff" del FMI.

Así, la iniciativa sólo autoriza al Ejecutivo a realizar operaciones de crédito con el FMI para poder afrontar los pesados vencimientos con el Fondo entre este año y 2024 derivados del acuerdo "stand by" firmado en 2018, durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019).

"Todos tenemos que ceder un poco cuando queremos encontrar un consenso (...). Esperemos que esta posibilidad de acuerdo se sostenga cuando vaya el proyecto al Senado y que logremos tener la mejor ley posible en el menor tiempo posible", dijo este jueves la portavoz de la presidencia, Gabriela Cerruti.

Con esta modificación, Juntos por el Cambio, que alegaba no querer ser "socio" del Gobierno en el "ajuste" que sobrevendrá con la aplicación del nuevo programa, ha comprometido su voto a favor en la sesión de este jueves, que se prevé que se extenderá hasta más allá de la medianoche.

Con estos votos opositores, el Gobierno conseguiría aprobar el proyecto y que pase al Senado para su debate la semana próxima, pero otros bloques opositores minoritarios, como la izquierda y los libertarios, anticiparon su voto negativo, mientras que es una incógnita si el kirchnerismo también votará en contra o se abstendrá.

VIOLENTO RECHAZO EN LAS CALLES

A las puertas del Parlamento la negativa al acuerdo con el FMI también se hizo sentir, con marchas y manifestaciones por parte de dos centenares de agrupaciones de izquierda y de movimiento sociales que concluyeron con violentos enfrentamientos con la policía capitalina.

Los incidentes incluyeron el lanzamiento de piedras por parte de un grupo de manifestantes, en su mayoría encapuchados, contra el edificio del Congreso y contra los efectivos que custodiaban los alrededores del Parlamento.

Las fuerzas policiales respondieron con disparos de balas de goma y el accionar de efectivos en motocicletas, dispersando a los manifestantes, con un saldo provisional de un detenido y tres policías heridos.

Las protestas apuntaban contra el FMI y el "ajuste" que implicará poder cumplir con los compromisos asumidos ante el organismo.

El nuevo programa incluye, entre otros aspectos, una reducción gradual del déficit fiscal primario por la vía, entre otras, de recortes a los subsidios energéticos y aumentos tarifarios al consumo de gas y electricidad.

Desde el sector oficialista alineado con el presidente Alberto Fernández han advertido de los serios riesgos a los que se enfrentaría Argentina si no se logra aprobar el acuerdo con el FMI y el país cae en un nuevo cese de pagos.

"Éste es el mejor acuerdo que se pudo conseguir. El rechazo de este acuerdo, que sería el default, nos llevaría a grandes problemas económicos, sociales e institucionales que tenemos que evitar a toda costa", aseveró este jueves el diputado oficialista Carlos Heller.