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El Banco de Japón (BoJ) no tiene prisa en modificar su política monetaria pese al aumento de la inflación y la acelerada depreciación del yen, que considera transitorias, según se desprende de las minutas de su última reunión mensual en abril.

Tras la fuerte caída de la divisa nacional y el encarecimiento de las importaciones asociado a ello se dispararon las especulaciones sobre un posible giro en la política de la entidad, que no se dio.

Algunos miembros de la junta señalaron que esa depreciación es un reflejo de las diferentes condiciones económicas entre Japón, Estados Unidos o Europa, que mantienen políticas muy distintas, y que la política del BoJ no debería tener el objetivo de "controlar" las tasas de cambio, según el documento publicado este martes.

El BoJ optó en abril por mantener su política monetaria, basada en tipos del -0,1 % para los depósitos a corto plazo y mantener el rendimiento del bono estatal a largo plazo alrededor del 0 %.

La Reserva Federal estadounidense (Fed), que ha empezado a subir las tasas de interés para intentar controla la inflación, ha conllevado un debilitamiento del yen que, aunque es favorable a la hora de repatriar remesas corporativas internacionales, también encarece las importaciones de materiales y energía.

Si bien la entidad señaló que es probable que el índice de precios de consumo (IPC) se sitúe en torno a su meta del 2 %, dijo que es poco probable que se sostenga de forma estable a largo plazo, dada la presión actual en el presupuesto de los hogares, con la pandemia de covid-19 aún presente y el encarecimiento energético.

Los precios aumentaron en Japón un 0,8 % interanual en marzo, su ritmo más rápido en dos años.

El aumento inflacionario en Japón se debe a la subida del precio de la energía y de las importaciones, que ve "temporales", y no a un ciclo sostenible ligado a un demandado aumento salarial sostenido.

"La economía japonesa sigue en camino de recuperarse de la pandemia. Además, como Japón es importador de materias primas, el aumento de los precios de éstas provoca una salida de ingresos y, por lo tanto, ejerce presión a la baja sobre la economía", señaló una de las opiniones recogidas en el informe.

Por ello, "es necesario que el Banco continúe la poderosa flexibilización monetaria actual", añadió el mismo miembro, cuyas identidades no son reveladas en el resumen.