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El director ejecutivo de la tabacalera Philip Morris Interntational (PMI), André Calantzopoulos, ha manifestado que los actores políticos y los organismos sociales deben dejar a un lado la “parálisis” actual y retomar las conversaciones sobre las alternativas a los cigarrillos tradicionales.

El directivo de origen griego ha explicado que, en su opinión, en la actualidad se observa “un incremento de la polarización” entre los que están a favor de estos sistemas y quienes piensan que cualquier producto del tabaco debe estar prohibido o regulado de la misma forma que el tradicional.

La polémica respecto a los sistemas de vapeo apareció en Estados Unidos el pasado año con más de 50 muertes y miles de afectados, aunque en el último informe de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés) el 82 % de los ingresados mezclaron estos productos con derivados del THC.

Por ello, Calantzopoulos ha considerado que en ocasiones existe “mucha confusión” respecto a los sistemas de calentado de tabaco o de vapeo y que, en el caso de EE.UU., la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) respaldó como “apropiado” la comercialización de un dispositivo electrónico de PMI que calienta el tabaco, tras dos años de deliberación.

Según los informes presentados, la mayor parte de las toxinas liberadas se encuentran en el humo del tabaco por la combustión de la nicotina, por lo que mediante su calentamiento se reducirían dichos niveles tóxicos en al menos un 95 %, siempre según sus estimaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que mantiene una posición contraria a cualquier forma de tabaco, ha revelado en sus estudios que al menos 1.000 millones de personas en el mundo son fumadoras y que dichas cifras se mantendrán estables en 2050.

El CEO de PMI ha insistido en una entrevista telefónica con Efe, durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), que es necesario emplear la ciencia para informar a la sociedad de las alternativas en términos de reducción de daño.

“Asumamos que las compañías tabacaleras desarrollan estos productos y no los ponen en el mercado, pero luego alguna organización o algún periodista lo descubre y publica que tenemos productos menos dañinos, ¿qué dirían?”, ha manifestado.

Calantzopoulos ha ejemplificado que al igual que se buscan fuentes de energía menos contaminantes que el carbón, estas “no tienen un impacto cero” y “lógicamente” se anima a la gente a usarlas por ser menos invasivas para la salud, lo que con otros productos debería ser similar.

“No hay ningún producto de riesgo cero con tabaco o nicotina, lo que hay si es productos con perfiles de riesgo distintos y hemos decidido dejar a los científicos que evalúen estos productos y a partir de ahí crear una legislación ajustada a sus características. Eso no se alcanzará sin el debate y la conversación entre todos”, ha remarcado.

La multinacional ha destinado en los últimos tres años 1.265 millones de dólares en investigación y desarrollo de las alternativas al tabaco tradicional, de los cuales, “gran parte” se destina a su evaluación científica.

En cuanto a regulación de los cigarrillos electrónicos y del calentado del tabaco, Reino Unido, Japón, EE.UU., Italia y Portugal ya cuentan con una legislación específica, mientras que Nueva Zelanda o Noruega están en el camino.

México, Guatemala o Colombia permiten su comercialización y Brasil o Chile no permiten su venta por el momento.

José Miguel Pascual Labrador