EFECOMBuenos Aires

Mientras negocia un nuevo programa financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina tiene como objetivo inminente refinanciar su millonaria deuda con el Club de París, un grupo creado hace 65 años, curiosamente, para atender los problemas de endeudamiento que ya tenía por entonces la nación suramericana.

A diferencia del FMI, el Club de París no es un organismo multilateral: es un grupo informal de acreedores oficiales, 22 de ellos con carácter de miembros permanentes, incluyendo Alemania, Francia, Italia y España, países que el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, visitará desde el próximo lunes en busca de un entendimiento.

El foro se creó en 1956, cuando Argentina acordó reunirse en París con los países con los que había contraído deudas.

Desde entonces, según datos del propio grupo, el Club de París ha alcanzado 473 acuerdos con un centenar países deudores.

En el caso de Argentina, han sido nueve acuerdos, el último suscrito en mayo de 2014.

REFINANCIAR LO YA REFINANCIADO

La actual deuda que Argentina mantiene con el Club de París proviene precisamente del acuerdo de pagos sellado con ese grupo en 2014, durante el gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), cuando se renegociaron los vencimientos que el país tenía pendientes tras haber caído en cese de pagos a finales de 2001.

Desde aquel "default" y hasta abril de 2014, por la aplicación de intereses vencidos y punitivos, la deuda había crecido de 3.854 millones de dólares a 9.690 millones.

El acuerdo sellado en 2014 estableció un periodo de pago de cinco años, hasta mayo de 2019, que podría extenderse por dos año mas, sin periodo de gracia y sin quita de capital ni intereses.

Llegado mayo de 2019, durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), quedó pendiente de pago un saldo sobre la deuda total de cerca de 1.900 millones de dólares.

Bajo la posibilidad de extensión por dos años del plazo de pago del saldo adeudado, aunque con una tasa de interés mucho mayor, Argentina debía pagar en mayo de 2020 unos 2.125 millones de dólares, pero el Gobierno de Alberto Fernández, en medio de tensiones financieras y de duras negociaciones con acreedores privados, decidió no afrontar el vencimiento.

Ahora, la deuda que Argentina debería afrontar en mayo próximo asciende a 2.248 millones de dólares -más 237 millones de intereses-, pero, al igual que argumenta ante el FMI, el país suramericano, hundido en severa recesión desde 2018, alega que no tiene recursos para pagar y pide postergar el vencimiento.

El acuerdo de 2014 establece que si Argentina no salda toda su deuda con el Club de París antes del 30 de mayo de 2021 el grupo puede declarar a partir de los 60 días luego de esa fecha que el país está en "defaut" con sus acreedores miembros del foro.

CAPACIDAD DE PAGO

En septiembre pasado, cuando el Gobierno de Alberto Fernández elaboró el Presupuesto de 2021, daba por descontado el aplazamiento de los vencimientos este año con el FMI (3.822 millones de dólares de capital y 1.371 millones de intereses) y con el Club de París "más allá del 2023", asumiendo que lograría un acuerdo de refinanciación en ambos casos.

Siete meses después esto no está tan claro. Analistas privados y el propio mercados dan por seguro que Argentina no sellará un acuerdo con el FMI para refinanciar deudas por unos 45.965 millones de dólares -sobre préstamos originales por 44.128 millones- hasta al menos pasadas las elecciones legislativas previstas para octubre en el país suramericano.

La deuda con el Club de París es bastante más liviana y, por tanto, más fácil de negociar. Sin embargo, los tiempos apremian.

Por otra parte, está la cuestión de la capacidad de pagos de Argentina.

Las reservas de su Banco Central rondan los 39.700 millones de dólares, pero, según cálculos de consultores privados, los recursos netos disponibles con los que hacer frente a vencimientos externos son ampliamente más exiguos que esa cifra, de entre 4.000 y 5.000 millones.

Pese a la situación apremiante, Argentina apuesta a un entendimiento para evitar el "default". Después de todo, aunque lento, el diálogo con el FMI es bueno y todos los países con poder de decisión dentro del organismo multilateral son también miembros permanentes del Club de París.

Natalia Kidd