EFEMedellín (Colombia)

Un modesto negocio de panelitas (caramelos de dulce de leche) fue el primer intento de independencia del colombiano Johny Buitrago antes de empezar una próspera empresa de refrigeración y climatización que da empleo a jóvenes, migrantes venezolanos y gente con dificultades económicas.

Por mejorar la calidad de vida de más de una veintena de trabajadores, este emprendedor de 37 años fue reconocido con el premio Famiempresario Interactuar del Año en la categoría "Empleo de Calidad".

"Siempre quise dar empleo digno. Me llena de alegría que las finanzas de mis trabajadores estén bien y que ellos vean bien remunerado su esfuerzo", dijo a Efe Buitrago, fundador de la compañía Sable S.A.S., con sedes en Rionegro y Medellín (Antioquia).

El ahora gerente conoce la escasez. Salía en una bicicleta a vender puerta a puerta las panelitas que fabricaba en casa con su familia, en un negocio que no prosperó por "falta de conocimiento".

Quiso ser ingeniero de sistemas, pero su padre, un obrero de construcción, no tuvo recursos para pagar sus estudios, así que tuvo que abrirse camino vendiendo comidas rápidas y tomando inicialmente un curso de auxiliar de mantenimiento para aprender electricidad, soldadura y ebanistería.

Más adelante, logró juntar un dinero para cursar una carrera técnica en refrigeración y aire acondicionado para ir perfilando su futuro como empresario.

"Empecé a ofrecer servicios de lo que ya había aprendido. Arreglaba lavadoras y neveras con el sueño de tener algún día una empresa dedicada a eso", contó.

UN EMPRESARIO CON VISIÓN

Para alcanzar ese propósito estudiaba una tecnología en electricidad industrial en las noches, mientras que durante el día trabajaba como instructor en una entidad de formación, y realizaba reparaciones de cuartos fríos para algunas empresas.

Detectó una "necesidad en el sector" y optó por emprender con algunos socios que se fueron quedando en el camino.

"Mi visión era mayor", comentó el empresario al recordar los inicios de Sable S.A.S.

Renunció a su trabajo para ponerse al frente del negocio. Fue un ciclo de dificultades económicas, pagos atrasados y "aguantar hambre", pero "sabía que era capaz de sacar mi empresa adelante".

Y lo consiguió. Se inscribió en el programa Método Base de Aceleración (MBA) de la Corporación Interactuar, que le mostró los errores que estaba cometiendo como emprendedor para poner en orden las finanzas y empezar a "ser más gerente que operativo".

MOTOR DE DESARROLLO Y EMPLEO

En pocos meses, Sable mostró un "crecimiento exponencial" y fue aumentando su fuerza laboral con 23 empleos formalizados, incluidas personas con dificultades como jóvenes y migrantes venezolanos, quienes reciben capacitación y crecimiento dentro de la compañía, dedicada al mantenimiento preventivo y correctivo, y proyectos de refrigeración, climatización, aire acondicionado y redes eléctricas.

"Una persona que ingrese como auxiliar, sin ningún conocimiento, la vamos formando. También hacemos charlas técnicas mensuales para fortalecerles y con el paso del tiempo van ascendiendo", aseguró Buitrago.

Según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan más del 78 % del empleo en todo el territorio nacional.

Hárold Tavera, líder de implementación y avance empresarial de Interactuar, explicó a Efe que el propósito con las microempresas que acompañan es convertirlas en "motores de desarrollo" capaces de movilizar a otros "hacia la clase media".

Indicó que buscan que los empresarios "asuman un liderazgo más consciente; que asuman su rol de ser muy importantes para el progreso social y económico de los territorios".

Para que una microempresa pueda generar empleo de calidad, según el experto, tiene que ser "productiva y rentable".

De acuerdo con el Centro de Estudios de la Empresa Micro (CEM), el 89 % del tejido empresarial en Colombia está constituido por microempresas. Antes de la pandemia, este tipo de negocios ocupaba a 14.5 millones de personas.

Jeimmy Paola Sierra