EFERío de Janeiro

El Gobierno brasileño mantuvo su previsión de que Brasil crecerá un 1,5 % este año pese a las nuevas dificultades que amenazan la economía, como la guerra en Europa y la nueva ola de la pandemia en China, pero elevó su proyección para la inflación en 2022 desde el 6,55 % hasta el 7,90 %.

Las nuevas proyecciones constan en el Boletín trimestral Macrofiscal divulgado este jueves por la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y reflejan la confianza del Gobierno en la recuperación económica pese a todas las amenazas, incluyendo inflación, intereses altos, desempleo e incertidumbre política por las elecciones presidenciales de octubre próximo.

Según las previsiones del Ministerio, el producto interior bruto (PIB) de Brasil, la mayor economía latinoamericana, crecerá un 1,5 % este año y un 2,5 % en 2023, con lo que mantuvo inalteradas las proyecciones que había divulgado hace tres meses.

En ese período, sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania provocó una nueva crisis económica internacional, disparó los precios de los combustibles, presionó la inflación en todo el mundo y amenaza el abastecimiento de algunos productos importados por Brasil, principalmente fertilizantes y trigo.

En los mismos tres meses, además, los confinamientos ordenados por China para hacer frente a una nueva ola de la pandemia de la covid redujeron la demanda del gigante asiático, principal socio comercial del país, por los productos brasileños, especialmente las materias primas.

El Ministerio justificó su optimismo en el comportamiento del sector servicios, responsable por más del 60 % del PIB brasileño, que en marzo operaba en su mayor nivel desde mayo de 2015 y con un volumen de negocios en un 7,2 % superior al que tenía antes del inicio de la crisis por la pandemia.

"La mejoría en el desempeño del PIB brasileño ha ocurrido por la retomada del sector servicios y la ampliación de las inversiones, lo que se ha reflejado en una robusta recuperación del mercado de trabajo", según el documento divulgado por el Ministerio.

Pese a que la tasa de desempleo aún está elevada, en el primer trimestre de 2022 se ubicó en el 11,1 %, casi cuatro puntos porcentuales por debajo del índice récord que alcanzó en los primeros meses de 2021 (14,9 %).

El optimismo del Gobierno frente al desempeño de la economía no es compartido por los economistas del mercado financiero, que prevén un crecimiento del 0,7 % para este año y del 1,0 % para 2023, menos de la mitad de las proyecciones del Ministerio de Economía.

En cuanto a la inflación, el Gobierno reconoció que el fuerte repunte de los precios en los últimos meses hará con que la tasa llegue al 7,90 % este año, por encima del 6,55 % previsto hace tres meses, y que la de 2023 se ubique en el 3,60 %, superior al 3,25 % inicialmente calculado.

Las previsiones del Gobierno se acercan a las de los economistas del mercado, que proyectan una inflación del 7,89 % para 2022 y del 4,10 % en 2023.

Las proyecciones oficiales, sin embargo, se ubican muy por encima de las metas que se impuso el Banco Central, que espera que la inflación se limite al 3,50 % este año y al 3,25 % en 2023.

De confirmarse la nueva previsión del Gobierno para la inflación, este será el segundo año consecutivo en que la tasa superará la meta fijada por el organismo emisor. Ello debido a que en 2021 la inflación fue del 10,06 %, la mayor desde 2015 y casi el doble del techo de la meta impuesta por el Banco Central.

Según las últimas estadísticas oficiales, la inflación interanual en Brasil se ubicó en abril en el 12,13 %, su mayor nivel en varios años, presionada por el fuerte aumento de los precios de los combustibles.

Para intentar frenar el aumento de los precios, el Banco Central elevó la tasa básica de intereses del país al 12,75 % anual, su mayor nivel en cinco años, pese a que el encarecimiento del costo del dinero puede amenazar la recuperación económica.