EFEBarcelona (España)

El Mobile World Congress (MWC) permanecerá en Barcelona al menos hasta 2030, seis años más de lo acordado hasta ahora, lo que refuerza a la ciudad como capital tecnológica y la consolida como referente de grandes eventos feriales.

La patronal de la industria móvil GSMA, que organiza el congreso, ha anunciado este lunes esta extensión del compromiso con Fira de Barcelona, una noticia que supone al mismo tiempo un espaldarazo a los planes de ampliación de las instalaciones de esta institución ferial.

BARCELONA, REFORZADA COMO CAPITAL TECNOLÓGICA

El director general de GSMA, Mats Granryd, ha señalado en un comunicado que "las circunstancias globales recientes han creado algunos de los desafíos más difíciles que ha habido que afrontar y la solidez de la asociación con la ciudad anfitriona ha sido un elemento fundamental para poder recuperar el evento": "Barcelona está tan entrelazada con la experiencia del Mobile que resulta difícil pensar en una y no en el otro", ha añadido.

"Este es un momento emocionante para el ecosistema móvil y el sector tecnológico, y no podría estar más feliz de que Barcelona siga siendo la capital de esa actividad", ha agregado el consejero delegado de GSMA, John Hoffman.

El anuncio ha sido celebrado por las principales autoridades, empezando por el presidente el Gobierno, Pedro Sánchez, quien en un mensaje en sus redes sociales ha defendido que, con esta "fantástica noticia", Barcelona "se afianza como capital de la innovación en el ecosistema de la movilidad y las telecomunicaciones".

En la misma línea, el presidente catalán, Pere Aragonès, ha saludado esta "excelente noticia" que "posiciona" a Barcelona y Cataluña como "referente tecnológico global".

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha defendido también que la permanencia del Mobile hasta al menos 2030 confirma a Barcelona "como capital tecnológica" y "ciudad de referencia en un sector estratégico para la economía del siglo XXI".

La primera edil de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Núria Marín, ha agradecido a GSMA y a Hoffman la "confianza" depositada en la ciudad y ha subrayado que el Mobile "es un evento tecnológico, digital y de negocios que proyecta la ciudad a nivel mundial y genera economía para reinvertirla en los barrios".

Fira de Barcelona, asimismo, ha atribuido la decisión de GSMA al trabajo de todas las instituciones implicadas y al éxito en la organización del congreso desde su llegada a Barcelona en 2006.

La decisión anunciada este lunes garantiza, por una parte, que el MWC seguirá siendo un pulmón económico para Barcelona y su área metropolitana y, por otra, que Fira asegura durante toda esta década contar con su mayor evento ferial en volumen de ingresos.

LA AMPLIACIÓN DE FIRA, ENCARADA

La prórroga del contrato llega pocas semanas después de que el consejero de Economía y Hacienda, Jaume Giró, firmara con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) un préstamo de 110 millones para la sociedad Fira 2000 que permitirá financiar una parte del presupuesto de las obras de ampliación del recinto de Fira de Barcelona en L'Hospitalet de Llobregat.

La ampliación implicará una inversión total de 367 millones, 234 de ellos destinados a la ampliación del recinto de Gran Via y otros 133 millones para la remodelación del recinto de Monjuïc.

Está previsto que las obras arranquen en 2023, de forma que en 2026 ya se pueda inaugurar el nuevo recinto de Gran Via, donde además del Mobile World Congress tienen lugar eventos como el salón audiovisual ISE, Alimentaria o el Seafood.

La última extensión del contrato entre GSMA y Fira de Barcelona se firmó en 2020, en plena pandemia, con el objetivo de compensar la anulación del evento de ese año a causa del coronavirus.

Tras no poder celebrarse en 2020, el congreso volvió a tener lugar en 2021 en una edición a medio gas, con poco más de 20.000 congresistas presenciales.

LA EDICIÓN DE 2022, UN PUNTO DE INFLEXIÓN

La feria de 2022, por contra, supuso un punto de inflexión para Barcelona, pues de alguna manera simbolizó el inicio de la recuperación económica tras el frenazo de la covid-19.

Esa edición, la primera a pleno rendimiento tras la irrupción de la covid-19, cumplió con sus mejores pronósticos al reunir a más de 60.000 congresistas y generó un impacto económico de 240 millones de euros, según los organizadores.

Unas cifras que, sin embargo, quedan lejos de las registradas en 2019, antes de la pandemia, cuando los asistentes fueron 109.000 y el impacto económico alcanzó los 473 millones de euros.