EFERionegro (Colombia)

Los "ecotutores", unos postes plásticos fabricados con envases de plaguicidas, son para algunos agricultores de Colombia una solución de economía circular que estimula el manejo adecuado de residuos peligrosos, la protección de los bosques naturales y la productividad en el campo.

Esta iniciativa innovadora y sostenible, que se abrió camino en el departamento de Antioquia (noroeste), donde más de 3.000 familias campesinas utilizan en sus plantaciones un "sistema de ecotutorado", surgió a partir del programa CampoLimpio, liderado por CropLife Latin America y ejecutado en 18 países de la región, con el propósito de dar una solución a los envases vacíos de plaguicidas.

APROVECHAMIENTO DE RESIDUOS PELIGROSOS

La Corporación CampoLimpio inició hace ocho años un proyecto de elaboración de madera plástica, pero fue a partir de una alianza con la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), el Ministerio de Medio Ambiente y la empresa Transformaciones Girasol, que lograron diseñar, desarrollar e implementar los "ecotutores".

"Este proyecto, en el marco de la economía circular, es impactante. Hace un proceso de aprovechamiento de un residuo considerado peligroso para dar un nuevo ciclo de vida a otro producto, sin afectar al medioambiente y la salud", dijo a Efe la gerente general de CampoLimpio, Sandra Valderrama.

En 2021, el programa CampoLimpio recolectó en Colombia 3.100 toneladas de envases y empaques que contuvieron plaguicidas. El 37 % de estos residuos se reciclaron con el proyecto de "ecotutores" y otros similares, mientras que el 41 % pasó a recuperación energética y el 22 % se destinó para otros procesos.

El ingeniero agropecuario Jonathan Hernández, encargado por Cornare de poner en marcha la estrategia, explicó que los agricultores sustituyeron las maderas convencionales por esos tutores alternativos en los cultivos de fríjol, mora, habichuela, pimentón y arveja, entre otros.

BENEFICIO AMBIENTAL Y ECONÓMICO

Los productores que decidieron entrar en el proyecto recibieron una financiación del 70 % del costo de los "ecotutores".

"Ha sido un proceso muy interesante porque a través de esa interacción con los campesinos hemos logrado la reconversión", comentó a Efe Hernández, quien valoró su significativo aporte en la "deforestación evitada".

Cornare estima que para sembrar una hectárea de frijol se requieren 4.500 envaraderas (palos), lo que representa talar cuatro hectáreas de bosque. El impacto se dimensiona con los 16 millones de árboles que, cada año, dejan de existir.

También hay una repercusión en la economía de los agricultores. En Colombia, la mayoría de cultivos requieren de "entables" para su óptimo funcionamiento; estas estructuras de soporte suelen representar entre el 40 y 60 % de los costos de producción en cada ciclo.

"Esta es una tecnología de alta duración; la madera se pudre", subrayó el experto para destacar los 30 años de vida útil que tienen los "ecotutores" en campo abierto, en contraste con los seis u ocho meses que duran los soportes de madera natural.

Apuntó que este sistema de tutorado es "nuevo en el país y en el mundo entero". Estos postes plásticos tienen menos incidencia de hongos y plagas, otro beneficio que se suma a "los problemas de salud pública que está evitando este proyecto" al concentrar en un solo "ecotutor" 45 envases de agroquímicos de un litro, dijo Hernández.

LA FÁBRICA

La patente de esta invención pertenece a la compañía Transformaciones Girasol, según contó su gerente, Lina González, que está ubicada en el municipio de Rionegro y que ha entregado en el país 372.000 "ecotutores".

González contó que estos envases, considerados residuos peligrosos, los agricultores solían tirarlos a fuentes hídricas, enterrarlos, quemarlos o utilizarlos "como termos para llevar sus bebidas", sin considerar los riesgos para la salud y el alto grado de contaminación.

"Quisimos buscar alternativas para generar un beneficio social, ambiental y de rentabilidad", comentó González, y señaló que "el mayor boom y número de beneficiados ha sido en Antioquia", pero también los han implementado ciudades como Cali y Pereira.

Cerca de dos toneladas de envases que contenían plaguicidas son procesados a diario en la planta de producción de esta empresa para fabricar unos 550 postes plásticos al día.

"Es un sistema que tiene muy buena resistencia y que protege los cultivos. También ayuda con el paisajismo de nuestra granja", manifestó el productor Juan Camilo David Flórez, quien indicó que se requieren menos postes plásticos, en comparación a los de madera.