EFEGuatemala

Considerado uno de los países más desiguales del mundo, Guatemala sigue sumida en una espiral de pobreza y violencia por las pandillas, la corrupción o el narcotráfico. La desnutrición infantil, la inseguridad, la educación o la sanidad son algunos de los retos del futuro presidente para cambiar "un país de ricos lleno de pobres".

Mientras la economía guatemalteca avanza a un ritmo más acelerado que el resto de la región latinoamericana -cerró 2018 con un crecimiento de 2,8 % del PIB mientras Latinoamérica promedió un 1,2 % - aún hay sectores abandonados, la pobreza se mantiene y la migración a EEUU sigue en un flujo que preocupa a la seguridad nacional de ese país.

Las remesas han aumentado en un 12,4 % los primeros cinco meses del año en curso en relación al mismo lapso de 2018, hasta alcanzar los 4.044,91 millones de dólares de enero a mayo.

Han fallecido cinco menores migrantes en custodia de las autoridades norteamericanas, todos provenientes de una realidad surrealista que se vive en el interior de la República guatemalteca: escasez, violencia, pobreza, falta de oportunidades laborales y extrema desigualdad, como ha denunciado el ombudsman Jordán Rodas.

Pese a que los homicidios por cada 100.000 habitantes se han reducido durante el primer trimestre de 2019, delitos como la extorsión han superado la capacidad del Gobierno para remediar un mal que acecha a sus habitantes.

En ese contexto, los principales candidatos de la contienda electoral que se celebrará el próximo domingo se han propuesto cambiar la realidad del país. Desde el regreso de los programas sociales implementados hace 10 años, al desarrollo fronterizo, la pena de muerte como método disuasorio o un plan del "buen vivir" y la dignificación de los indígenas y campesinos.

La candidata del partido Unidad Nacional de la Esperanza (agrupación que gobernó de 2008 a 2012) y exprimera dama, Sandra Torres, apuesta por "ordenar el Estado" y aplicar una política de "austeridad" que permita "reglas claras para atraer la inversión".

Su primer compromiso es el regreso de programas sociales del Gobierno de su exesposo Álvaro Colom -que ella lideró- como la "bolsa solidaria" y la educación y salud gratuita, así como una política de empleo de primer ingreso y para mayores de 40 años.

Para contrarrestar la violencia, Torres confía en la "modernización" del Ejército para que vuelvan a patrullar en las calles y dar en concesión nuevas cárceles que estarían fuera de los centros urbanos.

El patrullaje de militares es un tema que también abordan sus dos más próximos contendientes, según las últimas encuestas, el exdirector de presidios Alejandro Giammattei (candidato de Vamos) y el expresidente del club de fútbol Comunicaciones Roberto Arzú (hijo del expresidente fallecido Álvaro Arzú Irigoyen y candidato de la coalición PAN-Podemos).

Giammatei, arriba de Arzú y segundo en la intención de voto, se basa en un "muro económico de prosperidad y trabajo" que contempla un "plan de innovación y desarrollo" a mediano plazo, "certeza jurídica y respeto a la propiedad privada, desarrollo de la zona fronteriza y "retomar el control de las cárceles" con énfasis en su desahogo mediante medidas sustitutivas y brazaletes electrónicos.

También buscará retomar el control de cárceles Arzú, pero éste lo hará mediante la "militarización", además de blandir la pena de muerte como punto esencial para "acabar con la violencia", aunque siempre respetando los derechos humanos de "las personas correctas, buenas y honestas".

Arzú hijo quiere que Estados Unidos e Israel administren juntos "los puertos, aeropuertos, aduanas y migración" para "acabar con el crimen organizado" y asegura que creará un millón de empleos y construirá un millón de viviendas.

En contraste y supuestamente empatada en el cuarto sitio con el exsecretario general adjunto de Naciones Unidas Edmond Mulet, la líder campesina indígena mam Thelma Cabrera pretende reformar en su totalidad al Estado. Quiere impulsar una política del "buen vivir" y recuperar los valores de los pueblos originarios, mediante educación de alta calidad y un sistema de salud eficiente.

Cabrera, una de las fundadoras del movimiento Comité de Desarrollo Campesino que lucha por la nacionalización de la energía y la recuperación de tierras, visualiza un país con "las mismas oportunidades para todos", el "pleno respeto a los derechos laborales" y garantizar servicios básicos de agua, luz, transporte y teléfono.

La candidata independiente y ajena al sistema aboga por la creación de una Asamblea Popular Constituyente y Plurinacional que permita la redacción de una nueva Constitución en la que "todos sean tomados en cuenta" y atacar los problemas estructurales de forma radical, desde la raíz.

Mulet (partido Humanista), en cambio, asegura que la economía crecerá y la violencia bajará con su plan "GPS" o "gobernabilidad, productividad y seguridad", que se realice a través de un "ABC" o "acuerdo básico de consenso" para crear empleo, ampliar la cobertura educativa y de salud, además de generar la confianza de inversionistas y acabar con el "despilfarro" en el Estado.

Líder de 26 misiones de la ONU en el mundo, asegura que gobernar Guatemala será su vigésimo séptimo objetivo, contemplando un servicio civil "digno pero eficiente", finanzas públicas "sanas y balanceadas", rendición "eficiente" de cuentas, transparencia y "control" del gasto público.

Abajo, dentro del pelotón de 14 diferentes opciones sobresalen el exministro de Finanzas Julio Héctor Estrada (partido Creo) y el diputado oficialista y militar en retiro Estuardo Galdámez (FCN-Nación, de Gobierno).

Mientras uno habla de centrarse en que el "pisto" (dinero) alcance para todos -Estrada-, el otro aboga por "no parar el cambio" que comenzó su presidente, Jimmy Morales, en 2016.

La oferta electoral guatemalteca tiene un abanico de posibilidades para, supuestamente, reducir los problemas nacionales, enfrentar la desnutrición y la pobreza extrema y combatir la violencia.

Para ello, más de 8,1 millones de guatemaltecos elegirán el domingo entre una socialdemócrata (Torres), un derechista (Giammattei), un extrema derecha (Arzú), una izquierdista sorpresa (Cabrera) y un centrista de derecha (Mulet).

Emiliano Castro Sáenz