EFEBogotá

Los jóvenes, especialmente los de América Latina, deben creer más en la jubilación porque de eso depende no solo la tranquilidad de su retiro sino también la continuidad de un sistema deficitario, afirma David Bojanini, presidente del Grupo Sura, uno de los principales conglomerados de servicios financieros de la región.

Bojanini considero en una entrevista con Efe a que a pesar de la desconfianza de la juventud en el futuro de la seguridad social y a la creencia de muchos de que nunca van a poder recibir una pensión de jubilación, "los jóvenes son los que tienen más oportunidades porque el mejor aliado del ahorro es el tiempo".

"El problema es que mucha gente empieza a preocuparse por la pensión cuando ya tiene 55 años y le quedan cinco años para ahorrar; en cinco años usted no construye una pensión, eso se hace en periodos largos, en décadas de ahorro, entonces los jóvenes deberían creer más en esto", afirma.

Según explica, una de las tendencias de la gente actualmente "es vivir el momento" y no planificar el futuro, pero la pregunta que hay que hacerse es "¿qué vamos a hacer cuando no tengamos la capacidad para trabajar y no hayamos ahorrado para pensionarnos?".

Como presidente del Grupo Sura, conglomerado con 51 millones de clientes en Colombia, Chile, México, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, El Salvador, Panamá, Guatemala y República Dominicana, Bojanini sabe que la crisis del sistema en América Latina requiere reformas urgentes para adaptarse a los cambios demográficos porque "el déficit pensional puede quebrar a cualquier país".

Esa misma advertencia hizo esta semana el ministro de Economía de Brasil, Pablo Guedes, quien al defender en el Congreso una reforma del régimen de pensiones del Gobierno de Jair Bolsonaro afirmó que si la iniciativa no es aprobada el país "irá a la quiebra".

"El objetivo de una reforma es que la cobertura de la población ojalá sea universal, que las pensiones que reciba la gente les permitan tener una vida digna y que el sistema de pensiones que se cree sea sostenible desde el punto de vista fiscal", afirma Bojanini.

Porque nada se gana con ofrecer las mejores pensiones a la población si no hay con qué pagarles como sucede en algunos países, añade el presidente del Grupo Sura, que incluye las compañías Sura Asset Management, Suramericana Seguros, el Grupo Bancolombia, el Grupo Argos de cemento e infraestructuras, y Nutresa, gigante de alimentos procesados, entre otras.

Entre las causas de la crisis de las pensiones en el mundo señala que la "solidaridad intergeneracional", sistema en el que "de los aportes que hace la generación que está trabajando se saca para pagar las pensiones de la generación que ya está pensionada", ha sido desbordada por los cambios demográficos.

"A medida que bajan las tasas de natalidad aumenta la expectativa de vida y el grupo de pensionados crece mientras el grupo de trabajadores activos no crece al mismo ritmo", lo que hace que en algunos países haya "menos de un trabajador por cada pensionado", y eso hace "inviable el sistema".

Como alternativa, en los años 80 en Chile, país a la vanguardia en el asunto, se crearon los fondos de pensiones, modelo basado en el "fondeo" o ahorro individual donde cada persona hace sus aportes en una cuenta y al momento del retiro "compra una pensión" para 25 ó 30 años o una renta vitalicia.

Ese sistema se extendió a varios países latinoamericanos y europeos porque los rendimientos financieros en ese momento eran altos, pero con el aumento de la expectativa de vida en todo el mundo y la bajada de las tasas de rentabilidad del dinero dejó de ser tan atractivo, y en el mismo Chile hay protestas contra el modelo de capitalización individual.

Bojanini apunta que otro factor que debilita los sistemas de pensiones es la informalidad del mercado de trabajo, fenómeno creciente en Latinoamérica y para el que no se vislumbra una solución.

"Están cambiando las condiciones porque tenemos extralongevidad, menores rendimientos financieros e informalidad laboral en América Latina, eso no ayuda porque si una persona tiene periodos de desempleo o empleos informales no aporta y si no aporta a la pensión el sistema no funciona", alerta.

"Lo preocupante es que nadie analiza el problema pensional con esta óptica", lamenta refiriéndose directamente a los políticos.

En el caso de Colombia, por ejemplo, "le dan los subsidios a la gente de mayores ingresos", y no a los pobres, "y nadie quiere cambiar eso".

"Se están haciendo reformas", pero eso no es una tarea fácil, dice y cita "el caso de Brasil, donde acaban de anunciar unos aumentos de edad de jubilación y ya brincó todo el mundo", o en Nicaragua, donde hace un año "se le prendió la población al señor Daniel Ortega" y el detonante fue la reforma a la seguridad social.

Bojanini opina que sin reformas "pueden pasar dos cosas: que en los países que pagan beneficios muy altos, como Colombia, a los pocos que les dan no haya con qué pagarles, o que en los países que no tienen buenos sistemas de pensiones tendrán una población de adultos mayores pobres".

"Hay que educar más a la gente, el deber que tienen los gobiernos es ambientar bien esas reformas y explicar qué es lo que pasa", y en ese proceso los jóvenes son un componente esencial, concluye.

Jaime Ortega Carrascal