EFELondres/Nueva York

La cotización del petróleo cayó casi un 25 % este lunes, en la peor jornada para el crudo desde la primera guerra del Golfo (1991), ante la ofensiva de precios que ha iniciado Arabia Saudí en respuesta a la falta de consenso con Rusia para paliar los efectos del coronavirus.

Al cierre del mercado de futuros en Londres, el barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, para entrega en mayo perdía un 24,13 %, hasta 34,36 dólares, mientras que el estadounidense WTI para abril se dejó al término de la sesión en Nueva York un 24,59 %, hasta 31,13 dólares.

Moscú se negó el viernes a participar en la reducción conjunta de producción que proponía la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para tratar de contrarrestar los efectos sobre la demanda del coronavirus de origen chino, lo que ha desencadenado una respuesta airada por parte de Riad.

En lugar de recortar producción en el marco de la OPEP para impulsar los precios, como esperaban muchos analistas, Arabia Saudí ha optado por la senda contraria, y ha comenzado a ofrecer descuentos a sus clientes asiáticos y planea intensificar su bombeo.

Esos pasos sugieren que el Reino de Arabia Saudita ha abandonado los esfuerzos para equilibrar los niveles de oferta y demanda, y ha pasado en cambio a proteger activamente su cuota de mercado, según los expertos.

Para David Madden, de la firma CMC Markets, la decisión es un "castigo" contra Rusia: "Rebajar los precios es una manera de robarle parte del negocio a Rusia, aunque probablemente también les va a dañar a ellos", afirmó a Efe.

"Es bastante inusual que hayan tomado esta ruta, especialmente en un momento de tanta incertidumbre global" debido a la epidemia de coronavirus, agregó el analista, que recalca que Riad ha "encendido deliberadamente una guerra de precios en el mercado del petróleo".

"Aunque los precios bajos pondrán a prueba el balance fiscal de Arabia Saudí, ellos cuentan con el menor coste por barril" y "pueden usar las reservas soberanas para aguantar el dolor", escribieron por su parte analistas de la firma S&P Global Platts.

Riad se prepara ya para un aumento significativo de su producción por encima de los 10 millones de barriles por día, en vez de los 9,7 millones actuales y tiene capacidad para llegar hasta los 12,5 millones, según fuentes citadas por el canal especializado CNBC.

IMPACTO DEL COVID-19

Antes del paso hostil de Arabia Saudí, la cotización del crudo ya llevaba más de dos semanas con tendencia a la baja por el coronavirus. Respecto al 20 de febrero, cuando el Brent cotizaba por encima de los 59 dólares por barril, el precio del barril europeo ha perdido más de un 40 % de su valor.

Las medidas para contener la epidemia conllevan restricciones de los viajes en muchos países, lo que golpea especialmente a la demanda de petróleo.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha alertado de que el impacto de la expansión del virus SARS-CoV-2 provocará una caída anual de la demanda global por primera vez desde la recesión en 2009.

El organismo estima que la demanda disminuirá este año en 90.000 barriles diarios y se situará en torno a 99,9 millones de barriles diarios, por debajo del umbral psicológico de los 100 millones.

¿POR QUÉ RUSIA NO ACEPTA EL RECORTE?

El mercado esperaba que la OPEP y sus aliados (OPEP+) acordaran el pasado viernes retirar del mercado 1,5 millones de barriles diarios para equilibrar el nivel de oferta y de demanda, pero Rusia se desmarcó al indicar que quiere ver el impacto real del coronavirus antes de dar nuevos pasos.

Diversos analistas consideran que Rusia puede haber visto una oportunidad para dañar a la floreciente industria del esquisto en Estados Unidos, al permitir que siga cayendo la cotización.

"Pensamos que esto es en realidad una guerra por la cuota de mercado y que no es solo una cuestión entre Rusia y Arabia Saudí", ha señalado Caroline Bain, analista de CMC Markets.

"Rusia no mantiene en secreto su preocupación por el crecimiento de la industria del esquisto en Estados Unidos, ni su opinión de que los continuos recortes de la OPEP estaban entregando cuota de mercado a los productores estadounidenses", agregó.

La producción de hidrocarburos no convencionales en Estados Unidos es especialmente sensible a las caídas del precio, dado que los costes de producción son más elevados.

La industria petrolera estadounidense es además propiedad del sector privado, lo que resta capacidad a Washington para adoptar medidas que modifiquen a los precios, como sí hacen países en los que las grandes petroleras son empresas públicas, afirmó Madden.

CONSECUENCIAS PARA LA ECONOMÍA

El abaratamiento del petróleo suele perjudicar a los países productores, aunque puede beneficiar a los consumidores y los países importadores de petróleo.

Aún así, Jennifer McKeown, analista de Capital Economics, alerta de que el desplome de hoy será un problema añadido al "viento de cara que afronta la economía global".

"La caída del precio del petróleo ha golpeado a las acciones de las compañías energéticas, lo que tiene implicaciones adversas para los principales índices bursátiles", señaló McKeown, que advirtió de que esos problemas pueden llevar a "condiciones financieras más ajustadas y golpear el crecimiento en todo el mundo".