EFEBrasilia

La Confederación Nacional de la Industria (CNI) instó este martes al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, a avanzar en la agenda de reformas estructurales a fin de consolidar el proceso de recuperación y crecimiento de la economía del país.

Esas demandas, presentadas durante un acto al que el mandatario asistió con casi todo su equipo económico, apuntan a recuperar en el corto plazo "la productividad y la competitividad" de los sectores industriales, explicó el presidente de la CNI, Robson Braga.

Bolsonaro destacó las iniciativas de su Gobierno para reducir la burocracia que afecta a los empresarios y dijo saber "cómo es duro ser patrón en Brasil", pues "el salario es poco para quien lo recibe pero es mucho para quien emplea".

El mandatario garantizó que su gestión en el Ejecutivo se dirige a "facilitar la vida de quienes emplean" y a disminuir la presencia del Estado en la economía, dando "libertad" al sector privado.

Según un documento entregado por la CNI al Gobierno, las reformas más urgentes son la tributaria y la administrativa, una para reducir una carga impositiva cercana al 38 %, y la otra para mejorar la eficiencia del Estado y disminuir las trabas burocráticas y también el llamado "coste Brasil".

La CNI también demandó mejoras en las líneas de financiación, una mayor inversión en infraestructura, la adopción de una clara agenda medioambiental que promueva la economía verde y una apuesta firme en proyectos de innovación y educación volcados a la tecnología de la información, entre otros puntos.

De acuerdo con datos presentados por la patronal, la industria de transformación en Brasil se encogió a un ritmo promedio del 1,6 % anual en la última década.

"Brasil no termina de crecer porque la industria pierde espacios, tanto en el ámbito nacional como en el internacional", y "eso tiene consecuencias directas en todos los sectores de la economía", alertó Robson Braga en nombre de la CNI.

El empresario subrayó que, en la última década, la economía de Brasil creció en promedio un 0,3 % anual, pero lo hizo sobre todo gracias al comportamiento del sector agropecuario, que tuvo en media una expansión del 3 % al año.

Según Braga, "la agropecuaria no consigue arrastrar al resto de la economía", potencial que sí tiene la industria de transformación, que puede convertirse en el motor económico del país en la medida en que se avance en reformas que la doten de mejores herramientas para mejorar su competitividad y productividad.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, admitió en parte esa situación y afirmó que, al contrario del impulso dado al sector agrícola, "Brasil fue desindustrializado en los últimos 30 años" por "un modelo de desarrollo equivocado".

La economía brasileña, de hecho sostenida por su agropecuaria, se contrajo un 0,1 % en el tercer trimestre de este año frente al segundo, pero aun así se encamina a cerrar 2021 con un crecimiento cercano al 5 %, según las previsiones oficiales.

Sin embargo, eso será producto del "rebote" tras el impacto de la pandemia de covid-19 en 2021, que causó una caída del 4,1 %, y los mercados ya anticipan para 2022 un crecimiento inferior al 1 %.