EFESan José

La inflación amenaza con convertirse en el corto plazo en un problema importante para una Centroamérica que ya está sintiendo el impacto de los altos precios internacionales del petróleo y las materias primas, y que trata de recuperarse de la crisis económica causada por la pandemia de la covid-19.

El economista de la firma Central American Business Intelligence Paulo De León dijo en una conferencia de prensa virtual regional que "la inflación es el enemigo número uno de la región porque el impacto en el poder adquisitivo es muy fuerte" lo que, dijo, puede profundizar los problemas sociales como la migración, la pobreza y la inseguridad.

El experto afirmó que "la inflación de Centroamérica es en un 85 % o 90 % importada" a raíz de los precios internacionales de las materias primas y el petróleo y que en ese contexto los bancos centrales de Centroamérica tienen poco injerencia en la inflación.

"Los bancos centrales de nuestros países tienen las manos un poco atadas. Subiendo tasas de interés no harán nada a los precios internacionales del trigo y del maíz", opinó De León.

El economista dijo que en la actualidad hay "una situación preocupante en materia de los precios de las materias primas" que han venido creciendo sostenidamente desde mediados del año pasado y que están alcanzando niveles históricos.

Datos presentados por De León indican en el último año los precios internacionales de las materias primas han crecido un 59,71 % en general.

En el área de alimentos los precios han subido un 35,78 % en el último año, en energía 173,13 %, en bebidas 54,27 %, en materiales industriales 28,11 % y en insumos agrícolas 25 %, detalló el economista.

Según de León, Centroamérica está experimentando una tendencia al alza en la inflación desde el año pasado que, estima, "no se detendrá en el corto plazo".

“La inflación está llegando a todos los países y especialmente a los consumidores. La inflación se da por tres razones claras: La masiva e histórica inyección de dinero en Estados Unidos, Europa y China, la crisis de logística y la crisis energética europea. La inflación no se detendrá en el corto plazo, a un costo económico que es crecer menos la economía de cada país”, comentó De León.

A esto se suman otros factores riesgosos para la economía de la región como el deterioro en las cuentas fiscales de los gobiernos y en el endeudamiento, profundizados por la crisis de la covid-19

En ese sentido, De León señaló que Honduras (9,5%), Costa Rica (7,5) y Panamá (6,1%) son los países con déficit fiscal más alto de la región, y que en cuanto la deuda, El Salvador es el país con la cifra más alta con un 87 % del PIB, seguido por Costa Rica (69 %), Panamá (64 %), Honduras (55 %), Nicaragua (49) y Guatemala (31 %).

Las tensión internacionales por el conflicto entre Rusia y Ucrania también es un factor que se prevé tendrán un impacto en la inflación de Centroamérica.