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Empresarias mexicanas se organizan para aprovechar las oportunidades que abre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que incluye disposiciones a favor de la equidad de género en el trabajo y contra la discriminación.

La Asociación de Mujeres Aduaneras (AMA) y el capítulo en México de la Organización de Mujeres en Comercio Internacional (OWIT) surgieron en los meses previos al T-MEC, que esta miércoles reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994.

Aunque la sección de equidad de género impulsado por Canadá al final no se materializó, sí se incluye como un eje transversal en varios apartados del nuevo acuerdo comercial, explica Ingrid Orozco, presidenta de OWIT México, en entrevista con Efe.

"Se pone como una meta tal cual eliminar la discriminación y promover la igualdad de género, básicamente. Desde OWIT siempre hemos tenido esta postura de apostar por la apertura en la igualdad de oportunidades, de trato y de derecho", expresa Orozco.

El T-MEC afianza la posición de México en un mercado de 492 millones de personas, un PIB de 25,9 billones de dólares y un intercambio comercial de 1,17 billones de dólares, casi el 16 % mundial, de acuerdo con la Secretaría de Economía (SE).

Al señalar que tres cuartas partes del PIB dependen del comercio internacional, la SE considera al nuevo acuerdo como una "palanca" para salir de la crisis económica causada por la COVID-19.

"El comercio exterior contribuye al 77,6 % del PIB nacional y el 51 % de personas que tenemos en este país son mujeres, ¿te imaginas, si subimos a las empresas dirigidas por mujeres, creamos más empresas dirigidas por mujeres y las internacionalizamos, a lo que vamos a llegar? Es prosperidad", argumenta Orozco.

EL TECHO DE CRISTAL

Las mujeres mexicanas aún afrontan un techo de cristal, expone Georgina Estrada, presidenta de la AMA, que agrupa a abogadas, agentes aduanales y especialistas en comercio exterior.

Por ello, la jurista destaca que el nuevo Capítulo 23 del T-MEC, sobre derechos laborales, incorpora políticas de igualdad de género.

"Señala temas de cooperación entre las partes para eliminar discriminación basada en sexo con respecto al empleo, a cargos y salarios, promover mejores prácticas y políticas relacionadas con maternidad, con prevención de violencia y acoso en el lugar de trabajo", detalla Estrada.

Mientras 76 % de los hombres de 15 años y más están en la fuerza laboral, solo 45 % de las mujeres son activas, informa el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esto a pesar de que ellas tienen un nivel de escolaridad promedio de 10,5 años frente al 9,9 de los hombres, de acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

Por ello, Estrada considera que la inclusión de la mujer en las cadenas de valor del T-MEC no solo mejorará su economía personal, sino la de todo el país.

"No solo se trata de un tema de ocupar de espacios para cubrir con cuotas de género, sino de ser reconocidas por el medio por nuestras capacidades, por las aptitudes, talento y experiencia", comenta.

ROL EMPRENDEDOR

Tres de cada cinco nuevas pequeñas y medianas empresas (pymes) que abren en México tienen como líder a una mujer, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De hecho, casi una de cada cuatro mujeres que trabajan, el 24 %, lo hacen por cuenta propia, agrega Inmujeres.

Ante este panorama, la presidenta de OWIT México resalta el Capítulo 25 del T-MEC, que trata de incluir a las pymes, con algunos énfasis especiales en las mujeres.

"Las oportunidades que trae el T-MEC son muchísimas, el tema es que nuestras empresas estén listas, que sean competitivas y que, sobre todo las lideradas por mujeres, no tengan miedo de decir 'sí, me voy a meter a este tema de comercio internacional', muchas veces es un tema de desconocimiento", opina Orozco.

Por ello, tanto la AMA como OWIT México tienen como próximos capacitar a empresarias para que conozcan las nuevas reglas del T-MEC, que representa un reto en sus normas de contenido regional y derechos laborales.

Además, se han aliado con empresas e instituciones públicas.

"Si México es un país con una política exterior feminista y la política exterior va de la mano de lo que sucede en el tema económico, ¿a qué estamos esperando?", concluye Orozco.