EFERío de Janeiro

La petrolera brasileña Petrobras planea acelerar su ambicioso programa de desinversiones en los próximos meses tras la práctica paralización de las ventas este año como consecuencia de la pandemia del coronavirus, informaron sus directivos este jueves en rueda de prensa.

La mayor empresa de Brasil informó la víspera que en los primeros nueve meses de este año tan solo obtuvo 1.000 millones de dólares por la venta de activos que estaban en su lista de desinversiones debido a que la pandemia prácticamente paralizó todas las negociaciones y los procesos de venta.

El valor recibido este año por esas operaciones es ínfimo, pues la meta del plan de desinversiones de Petrobras para cinco años, entre 2020 y 2024, es deshacerse de activos no estratégicos por entre 20.000 y 30.000 millones de dólares.

El presidente de Petrobras, Roberto Castello Branco, afirmó que la normalización de las actividades que fueron paralizadas por la pandemia le permite a la empresa proyectar varias ventas en lo que queda de 2020 y el primer semestre de 2021.

Petrobras, controlada por el Estado pero con acciones negociadas en las bolsas de Sao Paulo, Nueva York y Madrid, tiene en este momento 10 ventas de activos ya acordadas pero que aún no fueron firmadas, 32 proyectos en fase vinculante y otros 7 en la etapa inicial del proceso de desinversiones.

Pese al deseo de concretar varias de esas ventas en los próximos meses, Castello Branco se abstuvo de dar una meta de lo que Petrobras puede recibir hasta 2021 por sus desinversiones.

"No tenemos una meta para la venta de activos porque quien define los valores son las condiciones del mercado. Cualquier número que demos seria una apuesta con un gran margen de error. Sería como intentar adivinar el próximo campeón brasileño de fútbol", aseguró.

"Lo único que podemos informar son los activos que ponemos en venta, el estado en que está cada proceso de venta y el anuncio público de la venta al final del proceso", dijo.

Uno de los procesos más avanzados actualmente es el que Petrobras lanzó para vender ocho de sus trece refinerías, que cuentan con casi la mitad de la capacidad de refino de la empresa y por las que aspira a recibir cerca de 8.000 millones de dólares.

INTERESADOS YA HICIERON OFERTAS POR TRES REFINERÍAS

Los dirigentes de la empresa informaron que ya recibieron ofertas vinculantes por la refinería Reman, en el estado de Amazonas, y que en diciembre esperan recibir nuevas ofertas vinculantes por la Refinería Getulio Vargas (Repar), ubicada en el estado de Paraná y que contaba con tres grupos interesados pero con ofertas cuyos valores eran muy próximos.

La empresa también está en fase final de la negociación de la refinería Landulpho Alves (RLAM), en el estado de Bahía, por la que recibió una oferta del fondo de inversiones Mubadala de Emiratos Árabes Unidos.

Igualmente espera para las próximas semanas la aprobación de las autoridades reguladoras brasileñas del contrato firmado en noviembre del año pasado para vender la transportadora de gas Liquigas por 3.700 millones de reales (unos 650 millones de dólares) a un consorcio integrado por las empresas Copagaz, Itaúsa y Nacional Gas Butano.

La petrolera también aguarda una mayor apreciación de las acciones de la petroquímica Braskem, de la que es socia junto al consorcio Odebrecht, para proseguir con su proceso de venta. "No tenemos intención de seguir como accionistas minoritarios en una petroquímica", dijo Castello Branco.

Otro activo en venta en los próximos meses es el 37,5 % de las acciones que Petrobras aún tiene en manos de su exsubsidiaria BR Distribuidora, mayor distribuidora de combustibles de Brasil, tras la privatización de la misma en 2017.

"El Consejo de Administración ya autorizó la venta de esa participación sobrante pero aún no definimos el mejor momento de la oferta", dijo la directora financiera de Petrobras, Andrea Almeida, al admitir que la estatal aún espera una mejoría en el mercado para proseguir con el proceso.

El plan de desinversiones busca reducir la enorme deuda de la empresa y concentrar las actividades de Petrobras en los activos más rentables, que son los de producción de petróleo y gas en aguas muy profundas del océano Atlántico.

En septiembre pasado, ante el agravamiento de las perspectivas para el sector petrolero por la pandemia, Petrobras decidió reducir sus inversiones para los próximos cinco años desde los 64.000 millones de dólares inicialmente previstos hasta entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, y la inclusión de más activos en su lista de desinversiones.