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El director ejecutivo de Philip Morris International (PMI), André Calantzopoulos, ha declarado que la decisión de la FDA estadounidense sobre sus productos de calentamiento de tabaco es, para ellos, “una noticia agradable tras tres años y medio de trabajo” con la que esperan que “se profundice en la reflexión” acerca de las diferencias con el cigarrillo tradicional.

La Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció el martes pasado que el dispositivo de calentamiento de tabaco IQOS de la multinacional tabacalera se podía comercializar en el país con información al consumidor sobre “la reducción de exposición” al ser considerado como Producto de Tabaco de Riesgo Modificado (MRTP, en inglés).

El directivo destacó, en una entrevista este viernes con Efe, que esta decisión, para él, acaba con el debate sobre la similitud entre dispositivos, ya que el análisis de la FDA es una “señal clara” de que son “completamente distintos”.

Numerosos estudios científicos determinan que la mayor parte de sustancias tóxicas que se encuentran en el humo son por la combustión del tabaco, mientras que el calentamiento de la nicotina reduciría dichos niveles tóxicos en al menos un 95 %.

Sin embargo, la agencia estadounidense deja claro en su informe que estos productos no son seguros ni están “aprobados por la FDA”.

Calantzopoulos ha insistido en que el anuncio de la FDA evita la “amalgama” de todos los productos del tabaco y permite al sector avanzar la conversación sobre cuál es la mejor forma de ponerlos a disposición “para maximizar su uso por adultos y no por un público inadecuado”, especialmente, por los adolescentes.

En este asunto, la FDA advierte que mantendrá activo el control y análisis de los datos para determinar posteriormente si, entre otras cosas, “no beneficia a la salud de la población en su conjunto” con el incremento de su uso, por ejemplo, por parte de jóvenes o exfumadores.

La polémica en torno a los sistemas de vapeo apareció en Estados Unidos el año pasado después de que se produjeran casi 70 muertes y más de 2.500 afectados que, según un informe de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés), en un 82 % de los ingresados habían mezclado el tabaco con derivados del tetrahidrocannabinol (THC).

La Organización Mundial de la Salud, contraria a cualquier forma de fumar, estima que en el mundo hay al menos 1.000 millones de personas que consumen nicotina y que dichos registros se mantendrán estables en 2050.

Por ello, el primer ejecutivo de la tabacalera cree que “medidas restrictivas”, como poner altos precios al tabaco o evitar la publicidad, no están funcionando y aboga por aumentar la información que se ofrece a los ciudadanos “basada en datos científicos”.

Y añade que sería positivo contar una regulación equilibrada en ciertas regiones como la Unión Europea, donde a nivel supranacional sí se reconoce estos productos de calentamiento de tabaco, aunque en sus palabras “en una forma no muy detallada”, pero se permite a cada país miembro que diseñe su propia regulación para estos productos.

La estrategia de la compañía se centra ahora en incrementar la comercialización de los sistemas de calentamiento de tabaco que suponen en la actualidad un 20 % de sus beneficios y abandonar progresivamente la producción de cigarrillos tradicionales, para alcanzar, según sus estimaciones, entre el 38 % y el 40 % de ganancias en 2025.

José Miguel Pascual Labrador