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El precio del crudo retrocedió este martes, tras haberse disparado un 15 % el día anterior, una vez que Arabia Saudí ha anunciado que ha recuperado más de la mitad de la producción afectada por dos ataques con drones y ha disminuido el temor a un desabastecimiento en el mercado.

El barril de Brent, de referencia en Europa, concluyó la sesión en el mercado de futuros de Londres en 64,65 dólares, un 6,33 % por debajo del cierre del lunes, mientras que el estadounidenses Texas (WTI) retrocedió un 5,7 %, hasta los 59,34 dólares.

Las ofensivas reivindicadas el pasado sábado por rebeldes hutíes del Yemen recortaron unos 5,7 millones de barriles diarios de la producción de la petrolera estatal saudí Aramco, lo que representa la mitad del bombeo del país y en torno al 5 % de la producción mundial.

La perspectiva de que la industria saudí recuperará la normalidad antes de lo previsto contribuyó a corregir el brusco incremento que sufrió la cotización del crudo el lunes, cuando registró el mayor pico al alza desde la guerra del Golfo de 1990.

En un primer momento, se temió que las refinerías saudíes tardarían meses en sobreponerse a la crisis, pero el mercado confía ahora en que las instalaciones de Aramco se acercarán a su pleno potencial antes de que termine septiembre.

El ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, afirmó que se está trabajando para alcanzar una producción de 11 millones de barriles diarios de aquí a finales de mes y 12 millones para últimos de noviembre.

"Si es así, los problemas para el suministro global serán mínimos", consideró Caroline Bain, analista de la firma Capital Economics, tras conocerse los planes de Riad.

"En cualquier caso, los posibles embudos logísticos se pueden cubrir perfectamente a base de reducir las grandes reservas globales", detalló la experta.

Bain recalcó que el escenario actual permite mantener sus anteriores predicciones sobre la evolución del precio del crudo, que anticipan que el barril continuará en un nivel cercano a los 60 dólares al término de este año.

El secretario estadounidense de Energía, Rick Perry, aseguró hoy por su parte que el mercado del petróleo es más resistente ahora que hace una década, por lo que ha afrontado con mayores garantías la crisis provocada por la ofensiva con drones contra Arabia Saudí.

Coincidió con ese punto de vista el analista de PwC Adrian Del Maestro: "En el pasado, los eventos geopolíticos agregaban una prima sobre el precio del crudo de entre 10 y 15 dólares, especialmente cuando había una fuerte demanda y una oferta débil", sostuvo el experto.

"Pero se está produciendo una amplia transformación, con el crecimiento de los vehículos eléctricos, que está erosionando la demanda de combustibles para el transporte, como la gasolina y el diésel", sostuvo Del Maestro.

El agudo auge del precio del petróleo del lunes benefició a las acciones de las empresas del sector en la Bolsa de Valores de Londres, pero castigó a aerolíneas y turoperadores, entre otras firmas, dada su dependencia del precio del combustible.

A pesar del repunte del precio del barril de crudo, los expertos consideran que no tendrá un efecto directo en los consumidores, a no ser que la crisis se mantenga en el tiempo.

"Es poco probable que veamos un impacto inmediato. Las gasolineras compran su combustible con semanas de antelación. Aun así, si las interrupciones persisten y las tensiones geopolíticas escalan, los precios (del combustible) subirán", consideró Del Maestro.

La evolución de los precios dependerá asimismo de la situación política en Oriente Medio, dado que la incertidumbre sobre los futuros niveles de producción tiene una fuerte incidencia en la cotización.

Estados Unidos ha culpado a Irán del ataque contra las refinerías saudíes, lo que ha agriado aún más las ya problemáticas relaciones entre ambos países.

El líder supremo de la República Islámica, Ali Jameneí, ha descartado negociaciones "a ningún nivel" con Washington.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado por su parte que no quiere ir a la guerra con Irán, aunque ha advertido de que el país está "mejor preparado" en caso de que surja un conflicto entre ambos.

Ante la posibilidad de un conflicto armado, el analista de la firma XTB David Cheetham alertó de que ese escenario podría golpear a EE.UU. por medio de un incremento de los precios del combustible y la energía.

"Establecer como objetivo (militar) la región de Oriente Medio afectaría a los mercados de la energía y podría poner en contra a gran parte de una nación (Estados Unidos) que tradicionalmente es fuertemente adversa al incremento de los precios", señaló Cheetham.

Guillermo Ximenis