EFESao Paulo

El Gobierno brasileño ha medido el apetito de los inversores con una serie de subastas para la concesión de puertos, aeropuertos y ferrocarriles, y continúa empeñado en "privatizar todo lo que sea posible", para enderezar las maltrechas cuentas públicas del país.

En los últimos cuatro meses, Brasil concedió a la iniciativa privada 12 aeropuertos regionales -seis de los cuales quedaron en manos de la española Aena-, media docena de terminales portuarias y el tramo central del ferrocarril Norte-Sur, considerado como la columna vertebral del transporte ferroviario del país, entre otros.

Los tres proyectos de concesiones, heredados de la gestión anterior, permitieron al Ejecutivo de Jair Bolsonaro embolsarse cerca de 7.000 millones de reales (unos 1.815 millones de dólares).

"La conquista demuestra la confianza de que Brasil comienza a rescatar de todo el mundo después de un largo periodo de destrucción y rebaja de nuestra economía. ¡Todavía tenemos mucho que avanzar! ¡Vamos adelante!", celebró en sus redes sociales Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército convertido al liberalismo.

Las primeras subastas han servido como "termómetro" para el Gobierno del ultraderechista, que espera superar en hasta un 40 % la meta por privatizaciones de 20.000 millones de dólares prevista para este año, según explicó recientemente el ministro de Economía, Paulo Guedes.

"Es un termómetro para el Gobierno. Ofrece una idea de cómo los inversores están viendo ese mapa de privatizaciones", dijo a Efe el profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV), Joelson Sampaio.

En declaraciones a Efe, a su vez, el secretario de Coordinación de Gobernanza de las Empresas Estatales de Brasil, Fernando Soaris, consideró que las concesiones en infraestructura han mostrado la confianza de los inversores en la nueva administración, dispuesta a ofrecer "buenos proyectos" a la iniciativa privada a cambio de inversiones.

"Estamos extremadamente sedientos por la llegada de capital, sea nacional o extranjero, pero capital privado que permita invertir en Brasil" en un momento en el que el Estado no tiene capacidad para ello, agregó Soaris.

El Gobierno ha realizado una declaración de intenciones para privatizar y conceder la gestión de todo lo posible, pero todavía no ha concretado la lista de empresas que pondrá a disposición del capital privado para enderezar las cuentas públicas de Brasil, que en 2018 registró un déficit nominal de 487.442 millones de reales (unos 126.378 millones de dólares), equivalentes al 7,14 % del PIB.

Aún así, el secretario ofreció algunas pinceladas sobre las propuestas que están siendo estudiadas, entre ellas la apertura de capital de Caixa Seguridad, la aseguradora del banco público Caixa Económica Federal, o la venta de activos en el sector de energía eólica, entre otros.

A pesar de la intención declarada por el Ejecutivo, la agencia de calificación de riesgo Moody's citó en un informe publicado recientemente algunos riesgos que afronta el plan de privatizaciones, entre ellos su necesidad de aprobación por parte del Congreso y la opinión a veces confusa de Bolsonaro sobre el asunto.

De acuerdo con Moody's, Bolsonaro, por un lado, propone una mayor oferta de concesiones en proyectos de infraestructura, mientras que por otro defiende la necesidad de revisar algunas privatizaciones ya propuestas, como la de la eléctrica estatal Eletrobras, para "salvaguardar activos que él considera estratégico y de interés nacional".

Además de los planes del Gobierno federal, el estado de Sao Paulo, el más rico y poblado de Brasil, también pretende realizar un ambicioso plan de privatizaciones y concesiones durante los próximos cuatro años.

Su gobernador, el empresario Joao Doria, anunció recientemente su intención de conceder a la iniciativa privada la gestión del Zoológico de Sao Paulo -el de mayor biodiversidad de Latinoamérica-, el Zoo Safari y el Jardín Botánico por un plazo de 35 años.

Alba Santandreu