EFETegucigalpa

La literatura hondureña ha sumado una nueva novela, "Renata entre back-tunes", de la antropóloga de origen español Silvia González Carías, quien recién la ha presentado en Tegucigalpa, por la Editorial Ediciones Librería Paradiso.

"Renata es el típico personaje que viaja en el tiempo, como lo hemos visto en obras literarias y películas, pero en este caso viaja en un tiempo distinto, digamos que en un tiempo maya, mesoamericano, que es un ciclo que se conoce como baktún, que no coincide con nuestra realidad en tiempo", indicó a Efe González Carías.

La novela, que tampoco es un tratado sobre baktunes, sobre la cosmovisión maya, González Carías la comenzó a escribir en 2012, el mismo año en el que los mayas cambiaban de baktún, finalizando un ciclo e iniciando otro, lo que algunos erróneamente interpretaron como que en ese año llegaba el fin del mundo.

A González Carías, docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), le pareció interesante lo que se estaba dando en Honduras en 2012 con el tema del cambio de baktún.

"Eso fue como el detonante para que yo dijera mi novela va a tomar este momento en el que se dice que hay un cambio para que mi personaje -Renata- pueda entrar en distintos mundos sociales, dimensiones y mundos culturales", explicó la escritora.

"A veces no somos conscientes de que estando nosotros aquí en Tegucigalpa, hay otra gente que vive de formas totalmente distintas en otros lugares, incluso muy cerca de acá y no las conocemos, entonces por ahí se fue inspirando y armando la idea", señaló.

En la novela, Renata es una mujer que está en una ciudad, de la que no se citan detalles, aunque algo se menciona. De repente le agarra el fin del baktún y en el lugar donde ella está se abre un portal y empieza a viajar sin saber hacia dónde.

Lo primero que le sucede a Renata, es que entra a un espacio intermedio entre este mundo y el inframundo, quizá, y como todos esos personajes muy mesoamericanos como el árbol de la vida, el agua, la sangre, los quetzales y los animales míticos que ambientan la cosmovisión mesoamericana, ella de repente está en ese mundo.

"Realmente está cambiando, está como transcurriendo en ese mundo intermedio, quizá en una cultura más occidental, podría ser el limbo; no sé, o sea que es como un momento de transición, lo que puede dar lugar a muchas interpretaciones", dijo González Carías.

Cada lector lo tomará a su manera con sus símbolos, con una Renata que después de transcurrir por ese mundo intermedio aparece en comunidades rurales entrando a través de una biblioteca gigante, donde están guardadas todas las obras del conocimiento humano, lo que para ella es como la puerta de entrada al nuevo mundo al que está ingresando, acotó.

Al entrar a las comunidades, Renata se empieza a encontrar con un conjunto de seres míticos, algunos animales que no hablan como en los dibujos animados, pero hay algún entendimiento entre el ser humano y el personaje animal.

Se trata de "un entendimiento más sensorial, también más solidario, hay todo una solidaridad porque uno de los objetivos o de las inspiraciones mayores de mi novela es la parte ecológica, es la convivencia armónica entre los seres que habitamos este planeta", enfatizó González Carías, hija de padre español y madre hondureña.

En la novela figuran personajes importantes como La Caravana del Cerebro, María Jacinta, la chamana y Comizahual, entre otros.

María Jacinta es una mujer fuerte a quien La Caravana del Cerebro le ha robado sus hijos, a los que busca afanada; mientras que Comizahual es una diosa tigre que vuela, que es de la cosmovisión de la etnia lenca, hondureña.

La Caravana del Cerebro, en la que hay víctimas, es un tipo malo, con personajes manipuladores y corruptos que secuestra la mente de los niños y jóvenes para introducirlos en el mundo del oportunismo, en una obra que no es realismo mágico, sino surrealismo.

González Carías ya lleva encaminados varios capítulos de una novela que le dará seguimiento a "Renata entre back-tunes".

Además, Silvia tiene previsto escribir la historia del Restaurante Don Quijote, fundado hacia 1973 en Tegucigalpa, herencia de la gastronomía española que dejó su padre, Luis González.

Su padre, quien vivió más de tres décadas en Tegucigalpa, donde murió en 2006, conoció a su madre, María Guadalupe Carías, en Barcelona, España, donde ella estudiaba música y trabajaba.

González había emigrado de Galicia a Barcelona, donde hacia mediados del decenio de los 60 conoció a María Guadalupe, quien también escribe y a quien su hija Silvia define como su "mejor amiga" y aliada en el mundo de las letras y la gastronomía, entre otras cosas agradables de la vida.