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El emperador Akihito, junto a su familia, felicitó hoy el Año Nuevo desde el balcón del Palacio Imperial de Tokio a más de 100.00 personas congregadas allí, en una de sus últimas apariciones antes de su abdicación en 2019.

Acompañado por su esposa, la emperatriz Michiko y otros miembros de la familia imperial, el emperador de 84 años saludó en cinco ocasiones durante todo el día a los asistentes y dijo que ha rezado por la felicidad del pueblo de Japón y del resto del mundo.

El Palacio Imperial cifró en más de 126.000 las personas que visitaron el recinto donde residen los emperadores y que se abre al público en contadas ocasiones.

Se trata de la mayor cifra de visitantes para el evento de Año Nuevo desde 1989, año el que Akihito ascendió al trono.

En el balcón del ala Chowa-Den del Palacio Imperial, protegido por un cristal blindado, apareció por última vez junto al emperador, su nieta, la princesa Mako, que dejará de pertenecer a la familia imperial tras su boda el próximo noviembre con un compañero de la universidad.

Masako, la mujer del príncipe Naruhito, el heredero al trono de Crisantemo, acude anualmente a este acto a pesar de estar alejada de otras actividades de la Casa Imperial desde que hace más de una década le fuera diagnosticada una depresión inducida por estrés.

Según la fecha fijada por el Gobierno nipón el pasado diciembre, el emperador abdicará el 30 de abril de 2019, casi tres años después de anunciar su deseo de renunciar al trono.

En la que será la primera sucesión en vida de un monarca en dos siglos en Japón, Akihito cederá así el Trono de Crisantemo al príncipe heredero Naruhito el 1 de mayo de 2019.

El emperador manifestó por primera vez su voluntad de abandonar el cargo en agosto de 2016 a través de un excepcional mensaje televisado, pero las particularidades de la Constitución nipona y del sistema político del país asiático le han abocado a una larga espera hasta cumplir su deseo.