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El príncipe Jorge, hijo de los duques de Cambridge, se ha visto sin querer, a sus siete años de edad, en el centro de una disputa diplomática con Malta por un fósil que le regaló el naturalista británico David Attenborough.

En un encuentro celebrado la semana pasada en el palacio londinense de Kensington con los duques y sus tres hijos -Jorge, Carlota, de cinco años, y Luis, de dos-, el prestigioso naturalista le regaló al príncipe, tercero en la línea de sucesión al trono británico, el diente fosilizado de un tiburón que había encontrado durante unas vacaciones en Malta en los pasados años 60.

Sin embargo, tras salir a la luz pública el curioso regalo que había elegido Attenborough, de 94 años, para el que un día será rey de los británicos, el ministro maltés de Cultura, José Herrera, reclamó el fósil para su país en virtud de una ley que protege el "patrimonio cultural" del país, incluidos los fósiles.

"Hay algunos artefactos que son importantes para el patrimonio natural maltés y que terminaron en el extranjero y merecen ser recuperados", dijo Herrera a los medios de su país.

Sin embargo, Malta -colonia británica hasta 1964- dio hoy marcha atrás y aceptó que el pequeño príncipe se quede con su fósil, según indicó un portavoz del ministerio de Cultura del país.

Se estima que el diente en cuestión corresponde al de un tiburón gigante denominado Carcharocles megalodon, que llegó a alcanzar los 16 metros, tres veces más que el tiburón blanco.

"Cuando yo tenía su edad (la de Jorge), me acuerdo que un adulto me regaló fósiles, así que pensé que podía hacer lo mismo", comentó el famoso naturalista al entregar el regalo, que tiene nada menos que una antigüedad de 23 millones de años.