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Eva Duarte de Perón marcó una época, una manera de hacer política, sin ostentar un cargo y, por supuesto, un estilo, recargado, ostentoso o sobrio, incluso vistió mono de trabajo cuando la ocasión lo requería, todo con un objetivo: llegar al pueblo, hacerse presente, imprescindible, ser eterna.

Se han cumplido cien años de su nacimiento y el mes próximo 67 de su muerte y Eva Perón sigue presente como el primer día. Una mujer que movía masas, que sabía de su influencia, que quería poder y amor, una manera de salir por la puerta grande de una infancia de penurias, que la muerte de su padre hizo que empeorara.

Inteligente, hábil negociadora, utilizaba su imagen como un general sus tropas en el campo de batalla. La moda era inherente a ella y con ella reforzó su imagen y supo levantar pasiones.

"Iba siempre a la última", destaca el modista Lorenzo Caprile, quien considera que en la actualidad "Melania Trump podría ser su referente. Siempre vestida de grandes firmas, impecable", pero sin su peso social.

El diseñador francés Christian Dior era el creador de cabecera de la que en su día fue primera dama argentina, incluso en su último adiós, ya fallecida, iba vestida con uno de sus trajes. Cuando, durante una entrevista, le preguntaron al modisto a qué reina vestía, respondió sin dudarlo: "A Evita Perón".

Aunque también lucía creaciones de diseñadores argentinos, "supo reinterpretar las tendencias francesas a la perfección", destaca Caprile, quien asegura que "su público", los populistas más exacerbados, "querían verla impecable. Era para ellos una diosa en la que reflejarse".

Verla abriendo los brazos como si quisiera abrazar a todos los presentes en la plaza desde el balcón de la Casa Rosada era vivir un momento "aspiracional" para sus admiradores, un todo es posible, llegar desde abajo a lo más alto.

Su esplendor coincidió con la época de las grandes divas del cine de Hollywood y utilizó esa "herramienta para convertirse en un ideal, en un modelo por encima de cualquier tipo de valoración", comenta Caprile. "Nunca se apeaba del personaje".

Como ellas, cuidaba cada una de sus apariciones al máximo, y su cabello era un detalle más entre ellos. Coloreado con el tono rubio de Carole Lombard, pocas veces llevaba el cabello suelto, pero cuando lo hacía, allí estaban presentes las ondas de Rita Hayworth en "Gilda", pero sobre todo sus característicos moños como Olivia de Havilland o Joan Fontaine hicieron de ella un icono de estilo.

"Por suerte", detalla Caprile, no se transformó en una esnob, al estilo de la clase alta argentina "que podían serlo más que los europeos", pero reconoce que abusó de los sombreros y utilizaba "taconazos" y pieles, algo que ahora sería "políticamente incorrecto".

Su "estilo era muy ostentoso, de nueva rica". Cuentan que en su vestidor había más de 200 pares de zapatos, pero al juez del programa televisivo español "Maestros de la costura" no le parecen demasiados.

"Muchas de sus partidarias se veían reflejadas en ella". Su estilo era de una elegancia "muy tradicional", marcando cintura de avispa y escotes palabra de honor. "Nunca se le ocurrió disfrazarse de hombre. Las políticas de hoy no utilizan esa dinámica", los códigos hiperfemeninos se han diluido.

Eva Perón es una de las grandes protagonistas políticas del siglo XX. "Utilizó las armas que ella mima creó para convertirse en un mito de masas", concluye Lorenzo Caprile.

Inmaculada Tapia