EFEEl Cairo

En los últimos tiempos, los cortes y peinados "raros" inspirados en Internet y las redes sociales se han vuelto más populares que nunca en El Cairo, especialmente en los barrios populares de la capital egipcia donde los jóvenes se imitan y se animan unos a otros a derribar ciertas barreras sociales tradicionales, con afeitados o tintes "rebeldes".

En una pequeña peluquería del popular barrio de Ain Shams, en el este de El Cairo, varios adolescentes esperan su turno para tener nuevos cortes de pelo, tal y como muestran en fotos de futbolistas, cantantes y actores.

Un cliente que acaba de cumplir 17 años, Mina, ha esperado una hora antes de sentarse en la silla y enseñar al peluquero un video en su móvil del corte de su elección: afeitar los dos lados de la cabeza y dejar la parte de atrás con pelo largo, además de adornar sus sienes con líneas afeitadas.

Mina cuenta a Efe que a veces su familia le hace comentarios cuando "dibuja" estas líneas en su cabeza o se quita una línea de la ceja, a sabiendas de que a su padre "no le hacen nada de gracia estos cortes pero conoce cómo soy y no me quiere ejercer presión”.

Esta historia, una pauta universal en la adolescencia, aún choca con las costumbres e incluso preceptos religiosos de Egipto, un país muy conservador en donde todavía se busca un equilibrio entre la "rebeldía" juvenil y el orden tradicional de las cosas, una dinámica que se refleja claramente en el mundo de la peluquería.

REBELDES, PERO MENOS

Ayman, un barbero con casi 20 años de experiencia cuenta a Efe que “desde hace 8 o 9 años, o sea después de la revolución del 2011, muchos jóvenes vienen con ideas y fotos de cortes raros para llamar la atención, pero una vez tienen novias o están punto de casarse, ya dejan de pedir esas líneas o cortes con las sienes afeitadas”.

Según Ayman, sus clientes jóvenes entre 17 y 24 años piden los cortes que llevan celebridades como Cristiano Ronaldo o Messi, o que buscan imitar a artistas, especialmente los occidentales.

Además, "tienden a cambiar el color de su pelo, lo que antes no era una opción en las peluquerías de hombres”.

“A veces vienen jóvenes y piden cortes bastante raros, me veo obligado hacérselos, pero 30 minutos después vuelven con sus padres que me preguntan ¿esto qué es? Y me piden cambiarles el corte (...) Creo que cuando hay demasiadas presiones, los jóvenes se van al otro extremo en su 'look', como una forma de rebeldía”, reflexiona Ayman.

AUTOCENSURA AL RASURAR

Si bien los barberos y peluqueros egipcios aceptan estos pedidos, claramente también existe una "autocensura" a la hora de satisfacer a los clientes, como relata Ayman.

“Hay padres que traen a sus niños y piden cortes con líneas, especialmente durante las fiestas, eso no me gusta para nada, por eso intento que los cortes sean bastante ligeros no como los de los adultos”, reconoció.

Más categórico es Saed Taha, presidente de la asociación de peluquerías de Alejandría (norte de Egipto), quien en declaraciones a Efe indicó que “casi 90% de los jóvenes y adolescentes piden este tipo de cortes y líneas", pero lo que los barberos intentan hacer es "alejarse de los cortes extremistas" que "no son compatibles con nuestra cultura.”

“Estos adolescentes atienden a tener estos peinados raros porque se sienten perdidos, sin identidad ni cultura, tienen mucho tiempo libre y no encuentran su propio espacio, es un resultado de mucho tiempo libre y de cero objetivos en la vida”, lamenta filosóficamente Taha.

"CRIMEN CONTRA EL GUSTO COMÚN"

“En los talleres y foros de peluqueros practicamos estos cortes para enseñar las capacidades de usar la máquina y el cuchillo para escribir palabras o dibujar caras de celebridades, pero los peluqueros que adoptan estos estilos cometen un crimen contra nuestro gusto común”, explica Taha en tono firme.

Después de terminar su corte y peinado con líneas en los dos, Korolos Helmi, 18 años, un estudiante de turismo y hostelería dice que aprovecha las vacaciones de verano para probar nuevos cortes y peinados, pero que no se hace líneas en la cabeza o las cejas “porque lo veo demasiado”.

“Durante los cursos en el colegio me hago un corte militar porque vamos de prácticas a restaurantes y hoteles, y si la administración de mi colegio ve a estudiantes con cortes así, les avisa una vez y, a la segunda, si no se cortan el pelo a lo militar les suspenden y llaman a sus tutores”, confesó.

Shunuda es un peluquero de 26 años que trabaja en el barrio pudiente de Masr al Gedida, pero que prefiere cruzar la ciudad para cortarse el pelo donde Ayman porque en el salón donde trabaja “los peluqueros están acostumbrados a hacer cortes y peinados normales".

Allí, cualquier intento de rebeldía tiene las patas muy cortas.

“Tengo un cliente joven que siempre me pide cortes modernos y nada más regresa a su casa, vuelve para pedirme cambiarlo porque su padre le obliga. Siempre viene dos veces al mismo día,” cuenta riéndose.

Aya Ragheb