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La ultramaratonista Alex Roudayna, primera mexicana en subir en menos de 24 horas los volcanes Pico de Orizaba, Iztaccíhuatl y Nevado de Toluca, prefiere asumir la proeza como un asalto poco cuerdo a la belleza más que como un triunfo deportivo.

"La cordura la aprendemos con la sociedad, lo que nosotros hacemos tiene que ver con la locura; para hacer cosas fuera de las normales debes estar un poquito loco y no creer en imposibles", aseguró a Efe la deportista de 30 años, quien disfrutó este semana del estreno de un documental acerca de su hazaña.

Con apoyo de la empresa Red Bull y guiada por el corredor de distancias largas Marco Ferro, quien filmó el reto, hace unas semanas Roudayna hizo un tiempo de 22h 20:20 en subir los tres volcanes, un sobresaliente registro si se toma en cuenta que debió emplear alrededor de 10 horas en traslados.

"En una reunión de atletas preguntaron quién estaba dispuesta a asumir el reto, yo levanté la mano y me uní. En el Pico de Orizaba hicimos un tiempo mejor de lo esperado y eso nos permitió comenzar bien", señaló.

Roudayna sufre síndrome de Asperger, trastorno de comportamiento del espectro autista que le impide entender el mundo como los demás. Relacionarse con su equipo para subir los volcanes significó salir de su zona de confort, lo cual celebró como una manera de superarse a sí misma.

"Me cuesta trabajo entender el porqué de las cosas, estar con gente fue distinto, salirme de la zona de confort, porque me entreno en corredora. Siempre que puedas trabajar con alguien mejor que tú, hazlo porque es la manera de crecer", explica la deportista en la película.

Sin entrenarse a tope, Roudayna tiene un tiempo de 2h 54 en la carrera de maratón. Cree que con un poco de inversión se acercaría a 2h 40, lo cual significa acercarse a los registros de las mujeres profesionales, pero no le interesa eso porque su obsesión son los retos de distintos tipos, sea ultramaratón, montañismo u otra carrera de largo aliento.

Con siete grados celsius bajo cero, la mexicana tomó la salida a las cuatro de la mañana en el Pico de Orizaba, el volcán más alto de México, con 5.700 metros de altitud. Del recorrido conserva una imagen que parece sacada del cuadro de algún pintor, pero ella la guarda como parte de un sentimiento relacionado con lo bello.

"Lo que más se me quedó en la cabeza fue el sonido de los crampones en la nieve del volcán. Era un ruido que me vibró dentro. Allá arriba te das cuenta de qué tan pequeños somos y te centras en el aquí y ahora", reveló.

Vivir el momento en el que respira sin arrastres del pasado o preocupaciones por el futuro es una de las reglas de vida de Roudayna, que no tiene claro cuál será su próxima meta porque mientras para la pandemia COVID-19 solo está concentrada en trabajar en la cinta de correr en su casa.

"Siempre me entreno en ella, así que el aislamiento no ha afectado mi preparación", señala.

De niña, la ultramaratonista practicó remo, taekwondo y tenis, deporte en el que mostraba habilidad en los ataques a la red. No siguió, pero le quedó la capacidad de entender el juego.

"Admiro más al español Rafa Nadal. Creo que Roger Federer es el del tenis más pulcro, Novak Djokovic consecuencia del entrenamiento duro, pero Nadal es todo corazón", opina.

Si bien salió a bajar de 24 horas en el ascenso a los tres picos, la deportista apenas miró el reloj a 400 metros de la meta. Su propósito tuvo mucho de deportivo, pero para ella fue más un asalto a la belleza a mitad de camino entre cordura y acto loco.

"Tuve que alejarme de la realidad para poder llegar", reconoció.