EFESan Miguel de Allende

El documental de Thom Díaz, "Distrito olvido", presenta un viaje al universo interno y externo de diez jóvenes cuya vida se desenvuelve entre la violencia y la inseguridad de sus empobrecidos barrios que repercuten en las aparentes nulas oportunidades de superación.

"Desgraciadamente todas las historias se parecen en estos barrios, quise ser muy puntual en que fueran jóvenes que han crecido en entornos de violencia y cómo esto ha impactado en su día a día", explica Díaz en entrevista con Efe durante el Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

En la zona oriente de la norteña ciudad de Monterrey, en la frontera de los municipios de Guadalupe y Juárez de Nuevo León, existen unos barrios habitados por jóvenes de los que la sociedad se ha olvidado. Espacios donde la extrema violencia y falta de oportunidades se incrusta en las entrañas de los que llaman "el futuro de México".

La violación a una joven, el fácil acceso a drogas destructivas o tomar el robo como salida de la pobreza, son algunas de las historias que de forma explícita cuentan las voces del documental que ha sido uno de los predilectos de la selección del festival de Guanajuato y que son resultado de años de trabajo como docente por parte de Thom Diaz.

"Antes de hacer cine soy fotógrafo y este trabajo me llevó a impartir clases de fotografía a jóvenes que viven en zonas conurbadas de Monterrey a través de una asociación civil llamada Supera, que implementó un trabajo de intervención comunitaria para que los jóvenes tuvieran un acceso distinto a sus vecindarios a través de una herramienta creativa de expresión -una cámara- para poder retratar y expresarse a partir de ahí", cuenta Díaz.

Thom fue uno de los muchos jóvenes que vivió en espacios como los de sus personajes.

En 2014 se encontró con las caras de muchos adolescentes con historias impactantes a través de su taller y surgieron las ganas de hacer un documental y les planteó ser parte de su proyecto.

Sin ser cineasta, sin contactos en el medio, ni grandes aparatos tecnológicos más que su cámara y un micrófono, les prometió a sus incrédulos estudiantes que su película se proyectaría en cines.

"No me creyeron, pensaban que nadie tendría interés en escucharlos y que a nadie le importaba lo que tuvieran que decir. Les dije que era importante, que podrían ser voceros de la juventud mexicana y la verdad es que yo no sabía si se iba a proyectar o no, pero afortunadamente con conocidos en Monterrey logré una función de cine para ellos en donde se vieron", recuerda.

Ahora su filme es parte de la Selección oficial de largometraje mexicano en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato y espera que el filme pueda llegar mas lejos e incluso considera importante que sea proyectado en universidades y escuelas para que sea motivo de análisis la situación que enfrenta la juventud mexicana

"El rezago y la exclusión que hay en las ciudades está recayendo en la juventud. Los gobiernos y las instituciones están quedando cortas y eso genera fugas de talento que a veces hace que terminen en un cartel, en una mafia o en la historia de una niña de 13 años que no quería ser embarazada y que ahora tiene que atender a su hijo cuando debería estar jugando", explicó.

"Nos falta atender esos signos puntuales que no escuchamos no estamos escuchando a los adolescentes en México", asegura.