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Los maestros que se oponen a la reforma educativa realizaron hoy cuatro marchas simultáneas que partieron desde distintos puntos de esta capital y acusaron al Gobierno de "administrar" el conflicto y apostar al desgaste del movimiento.

En una mitin realizado en el Hemiciclo a Juárez, donde confluyeron las cuatro marchas, el líder de la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Francisco Bravo, destacó que el Gobierno sigue en la misma postura de no derogar la reforma educativa.

Desde la promulgación de la reforma en 2013, el Gobierno se ha dedicado a "administrar el conflicto", pero si pensó que "a través del desgaste iban a vencer al magisterio, aquí estamos presentes", aseguró.

Señaló que son miles los maestros de la Ciudad de México que se han sumado al paro de labores y advirtió que sus protesta se multiplicarán hasta que se logre la derogación de la reforma educativa.

Las autoridades "solo cambian de tiempos y de condiciones, pero es lo mismo que nos ofreció (Aurelio) Nuño", el secretario de Educación, dijo el dirigente magisterial sobre las propuestas planteadas el martes por el Ejecutivo.

El titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, propuso a los representantes del sindicato facilitar el proceso de negociación con Nuño en torno al modelo educativo del país.

Los maestros, que no reconocen como interlocutor válido al ministro de Educación porque durante meses se negó a dialogar con ellos, dijeron que consultarán con las bases de su organización los planteamientos gubernamentales.

Las partes acordaron llevar a cabo una próxima reunión el 11 de julio, si bien los docentes insistieron en demandas: la derogación de la reforma educativa, liberar a sus líderes presos y el cese de las repercusiones laborales para los maestros que participan en las protestas.

Las manifestaciones forman parte de la llamada "jornada nacional de lucha" de 72 horas que finaliza hoy en rechazo a la reforma educativa y en apoyo a los familiares de las víctimas del choque con fuerzas federales registrado en el municipio de Nochixtlán, en el sureño estado de Oaxaca, el 19 de junio pasado.

Este incidente violento, en el que murieron ocho personas y más un centenar resultaron heridas, forzó al Gobierno a dialogar con la CNTE, mientras que esta redobló sus protestas y bloqueos en carreteras de los estados de Oaxaca y Chiapas, generando desabastecimiento de productos básicos y combustible.

La CNTE, que tiene mayor fuerza en Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Guerrero, los estados más pobres del país, rechaza la evaluación continua del personal docente que estableció la reforma y asegura que ésta más bien fue de carácter laboral para cercenarle sus derechos.