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El estudio "Pérdidas y Desperdicios Alimentarios en México", según el cual el país desaprovecha el 34 % de su producción de comida, es único ya que no existe otro tan detallado en el mundo que permita atender esta problemática, dijo hoy el doctor Gregor Wolf, del Banco Mundial.

Wolf, coordinador de Operaciones Sectoriales de Desarrollo Sostenible, aseguró a Efe que el estudio del Banco Mundial permite avanzar en políticas públicas y "pone de manifiesto la gran importancia de contar con información confiable que permite dimensionar el problema", estimar los costos asociados e identificar mejoras en los esfuerzos institucionales.

Agregó que en el mundo se cuenta con información limitada para dimensionar las causas del desperdicio de alimentos y las posibles soluciones a esta problemática. En ese sentido México ha dado un gran paso, señaló.

Como parte del fortalecimiento en el sector de residuos en el país, el Banco Mundial ha logrado canalizar recursos de alrededor de 300.000 dólares (255.000 euros) para desarrollar en México el estudio, que evaluó y cuantificó el tipo y volumen de desperdicios, así como los impactos sociales, económicos y ambientales.

El estudio, presentado este jueves, reveló que de 79 alimentos representativos en la canasta alimentaria de México se calcula un desperdicio de 20,4 millones de toneladas cada año, que implica grandes impactos ambientales por excesivo uso de agua y generación de bióxido de carbono.

Lo anterior representa el desperdicio de alrededor del 34 % de la producción nacional de alimentos, derivado principalmente de la carne de res y cerdo, camarón, leche, aguacate, tomate, papa y mango.

De acuerdo con el estudio, "si los alimentos perdidos y desperdiciados fueran recuperados sería posible atender la deficiencia alimentaria de más de 7,4 millones de mexicanos".

"La problemática se ha convertido en un tema prioritario para el Banco Mundial" para alcanzar la meta de reducir la pobreza extrema para el año 2030, indicó Wolf.

En un primer paso el Banco Mundial propone para México desarrollar una Estrategia Nacional en la que los diferentes actores clave implementen acciones concretas que consideren aspectos sociales, agrícolas, ambientales y de infraestructuras a nivel nacional.

Wolf señaló que ya se financian varios proyectos de desarrollo rural que apoyan al Gobierno mexicano para asesorar a los productores sobre cómo evitar los desperdicios, con inversiones en logística e infraestructuras que puede aprovechar el propio productor para llevar sus productos del campo al mercado.

Agregó que otra área importante es identificar cuáles son los principales actores que pueden contribuir en el tema de políticas públicas y compartir experiencias que se han llevado a cabo en otros países.

Wolf reconoció que México tiene una gran oportunidad para avanzar en el proyecto ya que se está trabajando con "instituciones bien capacitadas que tienen una buena apreciación sobre el tema". Lo que falta es fomentar los procesos de articulación interinstitucional para resolver los problemas alimentarios del país, consideró.

Las pérdidas y desperdicios de alimentos deben ser considerados dentro de políticas públicas ya existentes, como las relativas a combate a la pobreza, desarrollo sostenible, cambio climático, educación y salud, así como una estrategia de divulgación.

El Banco Mundial exhorta a los diferentes sectores gubernamentales, la iniciativa privada, las cámaras del sector de alimentos y a la sociedad civil a unir esfuerzos para dar pasos concretos para disminuir la pérdida y el desperdicio de alimentos en el país.

"La concienciación de la sociedad y de las instituciones involucradas da a México una perspectiva bastante positiva para resolver estos problemas", concluyó Wolf.