EFEPuerto Morelos (México)

Para frenar el efecto del sargazo en el Caribe mexicano se requiere la participación de los tres niveles del Gobierno con los sectores empresarios y académicos, aseguró este lunes el secretario mexicano de Turismo, Miguel Torruco Marqués.

"El objetivo es analizar y buscar soluciones viables sustentables para combatir sus efectos en playas del Caribe mexicano", explicó Torruco en una reunión sobre el tratamiento del problema del sargazo en Puerto Morelos, estado mexicano de Quintana Roo.

Sostuvo que para encarar la contingencia se deben gestionar recursos internacionales y que su solución ser consensuada con otros gobiernos de la zona del Caribe afectados por este fenómeno.

Rosa Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Unidad Puerto Morelos, señaló que la recomendación sigue siendo recoger el sargazo antes de que toque las playas, se acumule y se descomponga, lo cual mata los pastos marinos y los arrecifes de coral.

El protocolo para combatirlo contempla la construcción de una planta industrial, para secar y compactar el sargazo, lo cual requiere de una inversión de 100 millones de pesos (5,22 millones de dólares).

La secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Josefa González Blanco Ortiz Mena precisó que se ha convocado a una mesa de trabajo para buscar la solución de una problemática que afecta a todos.

El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, recordó que la problemática fue abordada con medidas urgentes en busca de disminuir el impacto del sargazo sobre la actividad turística, la más importante en la región.

"La lucha contra el sargazo nos permite proteger los miles de empleos que el turismo genera para nuestra gente"", afirmó el mandatario local.

En la reunión se acordó una estrategia que se basa en la detección, la cual busca monitorear en tiempo real el sargazo y así recabar información más precisa con respecto a su localización y los planes a efectuar.

Un segundo eje apunta a la contención en alta mar con embarcaciones que eviten su desembocadura en la playa para disminuir su impacto.

La recolección en la playa, el transporte y su aprovechamiento, así como el monitoreo de la calidad del agua en la costa y del aire, completarían las estrategias, indicó.

Como medidas de mediano y largo alcance se proponen estudios de impacto socioeconómico, investigaciones de aprovechamiento y disposición sustentable, desarrollo tecnológico, planificación territorial y relaciones internacionales en torno a esta problemática que afecta a 21 países en el mundo.