EFEBamako

Un nuevo Gobierno maliense es esperado en las próximas horas, después de que anoche se anunciara la dimisión colectiva del Ejecutivo encabezado por Soumeylou Boubeye Maiga, quien hacía frente a una gran presión popular.

Maiga estaba en la cuerda floja porque hoy mismo estaba fijada en la Asamblea Nacional la votación de una moción de censura contra su gobinete, cada vez con menos apoyos, y principalmente después de la imponente marcha popular del 5 de abril que sacó a las calles de Bamako a decenas de miles de personas.

Aquella marcha, convocada por líderes religiosos y apoyada por la oposición en bloque, puso de manifiesto el descontento por la inseguridad en Mali pero también por los escasos avances sociales en un país que lleva varios años instalado en la inestabilidad.

Un síntoma de esta inestabilidad es el constante cambio de gobiernos: desde septiembre de 2013 se han sucedido cinco primeros ministros en el cargo, y todos han terminado de manera más o menos abrupta, arrastrados por el descontento popular.

La moción de censura que iba a votarse hoy tenía muchas posibilidades de prosperar, toda vez que incluso diputados del partido del presidente Ibrahim Bubacar Keita (IBK) habían anunciado que apoyarían la moción (en Mali, el primer ministro no suele pertenecer a la mayoría gubernamental).

La sensación de crisis es muy profunda, y los observadores en Bamako advierten de que un nuevo primer ministro débil puede acabar con el propio presidente Keita, quien hasta ahora ha podido contar con el apoyo del Gobierno francés, antigua potencia colonial en Mali.