EFEKabul

Afganistán inició este jueves un alto el fuego de tres días, que declararon los talibanes y secundó el Gobierno afgano, con motivo de las celebraciones por el fin del Ramadán, desencadenando un ambiente de calma que contrasta con el aumento de la violencia durante las últimas semanas en todo el país.

"Tras el anuncio del alto el fuego, las fuerzas de seguridad afganas iniciaron su implementación, que está vigente desde la pasada medianoche", anunció a Efe el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional del Gobierno afgano, Rahmatullah Andar.

Por su parte, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó a Efe que "podemos decir con confianza que no hemos tenido ningún incidente de seguridad desde anoche y que el alto el fuego está implementado en las zonas de nuestro control".

Durante las oraciones por el Eid-ul-Fitr, que marca el fin del mes sagrado de Ramadán, el presidente afgano, Ashraf Ghani, junto a cientos de funcionarios en el Palacio Presidencial, se dirigió a la nación y llamó en concreto a los talibanes a poner fin de una vez a dos décadas de guerra y buscar una solución pacífica al conflicto.

"¡Talibanes! No encontraréis una oportunidad mejor (para la paz), este momento es vuestra gran oportunidad", espetó.

En su discurso, Ghani agregó que los talibanes ya no tienen razones para seguir combatiendo con la marcha inminente de las fuerzas internacionales, además del inicio ya el pasado septiembre en Doha de un proceso de paz intraafgano.

"Nuestros brazos están abiertos para vosotros (...) No queremos vuestra rendición, os invitamos a un consenso político. No pidan la rendición de esta valiente nación afgana", dijo a los insurgentes.

El llamamiento de Ghani a los talibanes por la paz llega en un momento de especial tensión en el país, después de que las tropas estadounidenses y de la OTAN comenzaron su fase final de retirada el pasado 1 de mayo, un proceso que finalizará el próximo 11 de septiembre, con motivo del 20 aniversario de los atentados en Estados Unidos que desencadenaron la ocupación de Afganistán.

La retirada de 2.500 fuerzas estadounidenses y unas 7.000 fuerzas de la OTAN se produce en un contexto de incremento de la violencia en todo Afganistán, con una gran ofensiva de los talibanes en varias provincias del país y combates que han dejando solo en las últimas dos semanas al menos 1.500 insurgentes muertos, mientras el Gobierno no ha revelado las bajas entre las fuerzas de seguridad afganas.