EFEGinebra

Cerca de 70 países se comprometieron hoy a donar unos 13.000 millones de dólares a Afganistán hasta 2024, en una conferencia de donantes en la que se condicionó esa ayuda a que Kabul aumente sus compromisos democráticos, luche contra la corrupción y avance en negociar un alto el fuego con los talibanes.

La conferencia, celebrada en Ginebra, pero con un formato híbrido, ya que la intervención de muchos participantes fue vía virtual, se cerró con el compromiso de donar unos 3.300 millones de dólares iniciales a Afganistán en 2021.

UN AFGANISTÁN QUE NO NECESITE AYUDA HUMANITARIA EN 2024

Cantidades similares serán donadas anualmente hasta 2024 (año en el que teóricamente acaba un periodo de transición del país hacia la autosuficiencia económica), según explicó en una rueda de prensa Ville Skinnari, el ministro de Finanzas de Finlandia, Estado organizador de la conferencia junto a Afganistán y las Naciones Unidas.

El ministro de Asuntos Exteriores afgano, Mohamad Haneef Atmar, agradeció en la misma rueda de prensa la generosidad de la comunidad internacional, "que no se ha visto afectada por la pandemia de COVID-19", y resaltó que los compromisos suponen obligaciones y responsabilidades para donantes, el Gobierno afgano y opositores.

El titular de Exteriores recordó que los donantes subrayaron en la conferencia que "son absolutamente inaceptables los actuales niveles de violencia en Afganistán", con un incremento de los ataques a la población civil en el marco de décadas de enfrentamiento entre las fuerzas gubernamentales y los talibanes.

Los compromisos de la conferencia, afirmó, "envían un fuerte mensaje a los talibanes, el de que no sólo el pueblo afgano demanda un alto el fuego inmediato", sino toda la comunidad internacional.

La conferencia coincide con conversaciones de paz que mantienen en Doha delegaciones del Gobierno afgano y de los talibanes, último capítulo en un proceso de negociaciones que comenzó en septiembre pero que no se ha traducido en una reducción de la violencia en territorio afgano, sino que más bien ésta se ha exacerbado.

LAS DONACIONES "NO SON GRATIS"

La jefa de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Afganistán (UNAMA), Deborah Lyons, aseguró que las donaciones anunciadas tras la conferencia de dos días finalizada hoy "no son gratuitas y se acompañan de condiciones".

Tales condiciones, completó la también representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, "incluyen que la violencia debe reducirse, un alto el fuego ha de conseguirse y el diálogo de paz tiene que lograr progresos".

Aunque los organizadores de la conferencia no dieron detalles de donaciones específicas de los participantes, entre los que también figuraron más de 30 organizaciones internacionales, uno de los principales compromisos fue el de la Unión Europea.

Los Veintisiete anunciaron que en el periodo 2021-2024 donarán a Afganistán 1.200 millones de euros, la misma cantidad del cuatrienio anterior.

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, subrayó en su intervención en la conferencia de donantes que la UE apoya el llamamiento de la ONU para que se declare un cese el fuego inmediato y en todo el país.

El diplomático español también recordó que, conforme a lo ha señalado por el Consejo de Seguridad de la ONU, "cualquier intento de restaurar un emirato islámico tendría un impacto en el compromiso político y financiero" con Afganistán.

Conectado virtualmente desde Kabul, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, dijo que el país ha hecho múltiples sacrificios para llegar a una negociación con los talibanes, incluida la liberación de miles de milicianos, "algunos de los cuales eran responsables de crímenes contra la humanidad".

"A pesar del sufrimiento, seré muy claro: Nuestro compromiso en las negociaciones con los talibanes se mantiene firme y repetimos los llamamientos a un alto al fuego inmediato", señaló.

Ghani explicó los grandes desafíos sociales que Afganistán tendrá que superar si quiere gozar de una paz duradera, en particular la de dar esperanza de futuro a una población muy joven.

Dos terceras partes de la población afgana tiene menos de 30 años y 400.000 jóvenes salen cada año al mercado laboral.

El país ha logrado ciertos progresos sociales, pero el presidente recordó que la pandemia de COVID-19 está agravando la pobreza, como también lo están haciendo la inseguridad y el cambio climático, causante de múltiples desastres naturales.

Afganistán afronta el reto adicional que supone la próxima retirada de 2.000 soldados estadounidenses, lo que dejará a las fuerzas internacionales presentes en Afganistán en menos de 10.000 efectivos, frente a los 150.000 con los que contaba en 2011.

Según Ghani, su Gobierno está desarrollando el 96 % de sus operaciones militares de forma independiente.

Antonio Broto