EFEBeirut

La organización Amnistía Internacional (AI) acusó este martes a los gobiernos de Oriente Medio y norte de África de "aplastar" las protestas con una "fuerza despiadada" y de "no escuchar" a los manifestantes que salieron a las calles en 2019, que llamó "el año de resistencia".

En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en 19 países de la región, AI señaló que "en lugar de escuchar las quejas de los manifestantes, los gobiernos han recurrido una vez más a la represión implacable para silenciar a los críticos pacíficos, tanto en las calles como en internet".

"En una muestra inspiradora de desafío y determinación, multitudes de personas de Argelia, Irán, Irak y el Líbano salieron a las calles, en muchos casos arriesgando sus vidas, para exigir sus derechos humanos, dignidad, justicia social y el fin de la corrupción", afirmó en el informe la directora de Oriente Medio y norte de África para AI, Heba Morayef.

Sin embargo, AI aseveró en el informe que las autoridades emplearon "una variedad de tácticas para reprimir la ola de protestas: arrestaron arbitrariamente a miles de manifestantes en toda la región y en algunos casos recurrieron a una fuerza excesiva o incluso letal".

En Irak, al menos 500 personas murieron en las manifestaciones en 2019, mientras que en Irán "informes creíbles indicaron que las fuerzas de seguridad mataron a más de 300 personas e hirieron a miles en solo cuatro días entre el 15 y el 18 de noviembre".

En Argelia, el Líbano y Egipto, las autoridades arrestaron de manera masiva y usaron la fuerza "ilegal y excesiva", dijo AI.

"Las impactantes cifras de muertos entre los manifestantes en Irak e Irán ilustran los extremos a los que estos gobiernos estaban dispuestos a ir para silenciar todas las formas de disidencia", afirmó en el informe Philip Luther, director de Investigación y Defensa de AI para Oriente Medio y norte de África.

Pese a estos sucesos, la organización recordó que estas protestas evocan la "esperanza" que sigue viva en la región.

"2019 fue un año de resistencia en Oriente Medio y norte de África. También fue un año que demostró que la esperanza aún sigue viva y que a pesar de las sangrientas secuelas de los levantamientos de 2011 en Siria, Yemen y Libia y la catastrófica disminución de los derechos humanos en Egipto, la fe de las personas en el poder colectivo para movilizarse por el cambio fue revivida", zanjó Morayef.