EFEKinshasa

Los intensos combates del grupo rebelde M23 y el Ejército congoleño por el control de varias localidades en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) han desplazado a más de 158.000 personas y al menos 13 civiles -incluidos cuatro niños- murieron desde el pasado domingo hasta este martes, informó la ONU.

"Los enfrentamientos entre el Ejército congoleño y los combatientes del grupo armado M23 continúan en el territorio de Rutshuru, que pertenece a la provincia de Kivu del Norte (noroeste), afectando a miles de personas, sobre todo mujeres y niños", señaló a última hora de este miércoles la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

"Desde marzo (cuando empezaron los combates), al menos 158.000 personas han sido desplazadas en los territorios de Rutshuru y Nyiragongo (noreste) como consecuencia de los enfrentamientos", añadió esta oficina de la ONU.

La OCHA lamentó que miles de estas personas desplazadas "viven en condiciones de hacinamiento" en asentamientos improvisados, a pesar de que se construyeron 17 albergues comunitarios que "rápidamente se abarrotaron".

Los recursos financieros limitados y la inseguridad están impidiendo que los trabajadores humanitarios puedan acceder a algunas de las zonas más afectadas.

En un comunicado emitido este miércoles, los grupos de la sociedad civil del territorio de Rutshuru, por su parte, elevaron el número de muertos a una veintena, y calificaron estos "asesinatos" como "crímenes contra la humanidad".

"(La sociedad civil de Rutshuru) pide a las autoridades, tanto a nivel nacional como internacional, que tomen conciencia de sus responsabilidades para proteger a las poblaciones", destacó el documento mencionado.

Desde el pasado mes de marzo, los rebeldes del M23 dirigen una fuerte ofensiva contra las posiciones del Ejército congoleño en la provincia de Kivu del Norte.

Después de tomar con éxito la estratégica ciudad de Bunagana -un importante centro de comercio y de tránsito de camiones en la frontera de la RDC y Uganda- el 13 de junio, los rebeldes han extendido su control sobre otras localidades cercanas durante esta y la pasada semana, según indicó a Efe un líder de la sociedad civil.

Los combates del M23 también han generado una escalada de tensiones diplomáticas entre Ruanda y la RDC, ya que el Gobierno congoleño acusa al Ejército ruandés de colaborar con los rebeldes, un extremo que Kigali siempre ha negado.

El portavoz de la misión de paz de la ONU en la RDC (MONUSCO), Frederic Harvey, destacó que, en la actualidad, no se conoce "ninguna confirmación fáctica" sobre la colaboración de Ruanda con el M23.

El M23 se fundó a principios de 2012 como una escisión del extinto Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), un grupo de rebeldes en su mayoría de origen ruandés que luchó contra las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) en suelo congoleño.

Las FDLR, por su lado, se formaron en el año 2000 por algunos cabecillas del genocidio de Ruanda de 1994 y otros ruandeses exiliados en la vecina RDC con el objetivo de recuperar el poder político en su país de origen.

En noviembre de 2012, el M23 avanzó con rapidez hasta ocupar durante dos semanas la ciudad de Goma, capital de Kivu del Norte, pero la presión internacional forzó al grupo a retirarse y empezar unas negociaciones de paz con el Gobierno congoleño.

Entonces, los investigadores de la ONU acusaron al M23 de contar con el apoyo económico-militar de Ruanda e incluso de recibir órdenes directas de altos funcionarios del Ejército ruandés, algo que Kigali negó con rotundidad.

Desde que los rebeldes y el Gobierno congoleño firmaron un acuerdo de paz en 2013, las tensiones entre ambas partes han sido frecuentes, con el M23 lamentando una lenta implementación de algunos de los puntos acordados.

El este de la RDC lleva más de dos décadas sumido en un conflicto alimentado por las milicias rebeldes y los ataques de soldados del Ejército, pese a la presencia de la MONUSCO, con más de 14.000 efectivos.