EFEEstambul

La Policía de Turquía investiga la presencia en Estambul de un equipo de agentes de Arabia Saudí el pasado día 2, el mismo día que desapareció el periodista crítico saudí Jamal Khashoggi tras entrar en el consulado de su país en la ciudad eurasiática, informan hoy los medios turcos.

Según el diario Sabah, la desaparición del reportero, que acudió a la legación diplomática para unos trámites burocráticos, está vinculada con la llegada a Estambul de un equipo de quince saudíes que permanecieron sólo unas horas en la ciudad turca.

La semana pasada, amigos de Khashoggi aseguraron tener la certeza de que el periodista fue asesinado en el consulado, e incluso de que su cadáver fue troceado y sacado en maletas, pero el Gobierno turco no ha comentado oficialmente esas acusaciones.

El próximo paso es el registro por parte de la Policía turca del consulado, que ayer dio el visto bueno, y al que se va a proceder hoy o mañana, según la cadena turca NTV.

Mientras tanto, la prensa turca reconstruye los pasos del comando sospechoso y del periodista, que venía con frecuencia a Estambul, donde vive su novia, Hatice Cengiz.

El 28 de septiembre pasado, Khashoggi entró por primera vez en el consulado para solicitar un documento relativo a su divorcio en Arabia Saudí, necesario para poder casarse en Turquía con su actual pareja.

Tras ser informado de que el papel estaría listo en una semana, Khashoggi voló a Londres, regresó a Estambul el 1 de octubre y acudió el martes 2 al consulado, en el que entró a las 13:14 horas, mientras que Cengiz lo esperaba fuera del recinto.

Ese mismo día aterrizaron en el aeropuerto de Atatürk dos aviones del tipo Gulfstream, con las matrículas HZ-SK1 y HZ-SK2, registrados en la empresa privada saudí Sky Prime.

Los aviones, provenientes de Arabia Saudí, regresaron a ese país tras estar en Turquía unas catorce y cuatro horas, respectivamente, informa la agencia Anadolu.

En el primer avión viajaron nueve ciudadanos saudíes, entre ellos un forense militar llamado Salah Mohamed Tugaiby, según asegura la prensa turca, que ha publicado fotografías de las aeronaves y de todos los integrantes del equipo, identificados con nombres, apellidos y año de nacimiento.

A este equipo se unieron otros seis saudíes que llegaron en diferentes vuelos de línea y se hospedaron en un hotel distinto.

Seis integrantes del equipo regresaron en el primer avión, siete en el segundo, y dos volaron más tarde en un vuelo regular.

El equipaje de los viajeros fue escaneado de forma rutinaria, sin que se detectaron anomalías, lo que, en principio, descartaría que transportaran el cuerpo del reportero, señala un informe policial citado por el diario Sabah.

El mismo informe subraya que a la hora del despegue del segundo avión, los servicios secretos turcos ya habían sido alertadas de la posibilidad de un secuestro, por lo que informaron al aeropuerto, pero un control visual de los pasajeros y tripulantes esperando el control reveló que Khashoggi no se hallaba entre ellos.

Por otra parte, consta que dos horas y media después de que el periodista entrara al consulado, un convoy de seis vehículos abandonó el recinto, entre ellos una furgoneta con los cristales tintados, que entró en la residencia del cónsul general, que dista unos 200 metros de la legación.

Además, las autoridades consulares, bajo pretexto de celebrar una reunión, dieron aquel martes la tarde libre a los trabajadores turcos del consulado, que abandonaron el recinto justo antes de que entrase el periodista.

El diario Washington Post, que publicaba las columnas de Khashoggi, asegura hoy que los servicios secretos de Estados Unidos sabían que Riad quería capturar al reportero, aunque "no estaba claro si tenían la intención de interrogar al periodista o matarlo".

Khashoggi, antiguamente cercano a la monarquía saudí, se distanció de ella el verano pasado, cuando el actual príncipe heredero, Mohamed bin Salman, ascendió a posiciones de poder.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció hoy "más de una decena" de arrestos de periodistas "en la mayor opacidad" en Arabia Saudí en un año y solicitó una comisión de investigación internacional.

"Los métodos tradicionalmente utilizados por Arabia Saudí para reprimir a los periodistas críticos, que son particularmente opacos, hacen temer lo peor en el caso de la desaparición de Khashoggi", indicó la organización.

Por Ilya U. Topper