EFEBerlín

El Gobierno libio de unidad nacional y las potencias regionales e internacionales implicadas en su conflicto interno pidieron este miércoles la salida de todos los combatientes extranjeros del país, una cuestión clave para su estabilidad pero extremadamente difícil de poner en práctica.

Éste es el principal fruto de la segunda conferencia internacional de Berlín sobre Libia que, a instancias del Gobierno alemán y Naciones Unidas, se celebró en la capital alemana con representantes, entre otros, de Rusia, Turquía, Estados Unidos, Egipto, la ONU, la UE y la Unión Africana (UA).

"No vamos a cejar hasta que el último combatiente, independientemente de donde provenga, abandone el país", aseguró en rueda de prensa el ministro alemán de Exteriores y anfitrión de la cita, Heiko Maas.

El documento final del encuentro insta a las partes en Libia a asegurar la "implementación completa sin más retrasos" de este punto y a los actores internacionales a "respetar y apoyar" las medidas para llevar a cabo.

No obstante, su aplicación es difícil. De hecho, esta medida ya fue acordada por todas las partes implicadas en la primera conferencia de Berlín, en enero de 2020, y reiterada en el acuerdo de alto el fuego del pasado octubre, con escasas repercusiones sobre el terreno pues ningún país quiere perder esa palanca de influencia en el conflicto.

En el oeste del país y en torno a la capital predominan los combatientes turcos, mientras que en el este se han establecido militares rusos y grupos de mercenarios sudaneses financiados por Emiratos Árabes Unidos.

Maas abogó por un procedimiento "paso a paso" y "equilibrado" de retirada de estos efectivos para evitar que algún actor extranjero cobre ventaja militar sobre el terreno y tome una decisión "no inteligente".

La Secretaria General Adjunta y Jefa del Departamento de Asuntos Políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, consideró que se han realizado "avances" en este punto, aunque su culminación "precisará tiempo".

Según Maas, un avance en esta cuestión aportaría estabilidad al país, que recuperaría así "soberanía" e "integridad territorial", además de colocarse en una mejor posición para la celebración de elecciones parlamentarias en diciembre, el otro gran punto de la conferencia.

ELECCIONES EN DICIEMBRE

El ministro alemán de Exteriores subrayó que con unos comicios "libres y justos" Libia lograría "legitimidad democrática", un activo que podría emplear tanto de cara al exterior como en su propio país.

Se mostró en este sentido satisfecho de la "voluntad" del actual gobierno de unidad nacional de celebrarlos el 24 de diciembre, pese a las grandes dificultades prácticas, de la falta de seguridad a las cuestiones logísticas.

La ministra libia de Exteriores, Nadjla Al Mangush, recalcó el "significado esencial" de que las elecciones sean "creíbles" y apuntó que para el gobierno los comicios son un "imperativo" de cara a recuperar la "soberanía".

DiCarlo, por su parte, dijo que las elecciones son un paso "decisivo" pero que es fundamental asegurar la participación del conjunto de la población.

El texto final de la conferencia también pide la reunificación de las fuerzas de seguridad libias, tras la fractura que supuso la guerra civil, así como la "restauración del monopolio del Estado en el uso legítimo de la fuerza". Este complejo asunto no se mencionó en la rueda de prensa.

AVANCES EN LOS ÚLTIMOS MESES

Maas resaltó los avances logrados en Libia en los últimos meses, del alto el fuego en vigor desde octubre a la consolidación del gobierno de unidad nacional este febrero y subrayó el compromiso de Alemania como socio.

Por su parte, el alto representante de la UE para la política exterior, Josep Borrell, aseguró al llegar a la conferencia que el bloque está "preparado" para implicarse en la estabilización y la pacificación de Libia, por el bien del país africano pero también porque restablecer allí un "estado funcional" ayudará al control de los flujos migratorios.

El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, respaldó la posición alemana de la retirada de combatientes internacionales y preparación de elecciones para diciembre, con interés en contribuir a desactivar el conflicto en el que están implicados actores como Rusia y Turquía, pero desde un discreto segundo plano.

Juan Palop