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Los candidatos lusos más fuertes, el socialista António Costa y el conservador Rui Rio, apelaron hoy al voto útil para sus formaciones en aras de la estabilidad en el país durante un debate electoral en el que los partidos minoritarios se abrieron a alianzas.

En el único debate televisivo que reunió a los nueve candidatos de los partidos que consiguieron escaños en 2019, con un formato de pregunta-respuesta que no permitió el diálogo entre ellos, Costa pidió "mayoría absoluta" para evitar "ir de crisis en crisis".

"La mejor solución es tener una mayoría absoluta que garantice estabilidad cuatro años", defendió el socialista, que no quiso desvelar qué alianzas intentará si no consigue ese objetivo, desde entendimientos con la izquierda a un acuerdo con la oposición de centroderecha (PSD).

Para llegar a un acuerdo de centro, el líder del PSD, Rui Rio, reiteró su disposición: "Si no gano las elecciones tengo que tener disponibilidad para negociar la gobernabilidad", dijo, pero pidió que los socialistas hagan lo mismo en caso de victoria conservadora.

Con unos sondeos que no auguran mayorías absolutas y anticipan duras negociaciones, los partidos con menor tirón en las urnas a izquierda y derecha se mostraron disponibles para posibles alianzas.

"No faltaremos a la estabilidad", dijo la portavoz del Bloco de Esquerda, Catarina Martins, mientras que el comunista João Oliveira -que sustituía al líder del partido, Jerónimo de Sousa, convaleciente de una operación-, se mostró abierto a "converger con todos los que quieran".

Desde Livre, Rui Tavares fue claro: "Si hay una mayoría a la izquierda seremos parte de la solución, si la hay de derecha seremos parte de la oposición".

Considerado clave en la baraja de alianzas, el animalista PAN -que asegura que no es de izquierdas ni de derechas-, no cerró puertas. "Es un partido que construye puentes en vez de erguir muros", señaló Inês de Sousa Real, que marcó una línea roja: "Queremos la abolición de la tauromaquia", reclamó.

Los sondeos dan favoritos a los socialistas, pero si el PSD lograse salir vencedor en las urnas, la mayor incógnita está en los acuerdos con el ultraderechista Chega, al que algunas encuestas sitúan incluso como tercera fuerza.

Su líder, André Ventura, dejó claro que sus apoyos exigen contrapartidas. "Si tenemos una votación expresiva, de más del 7 %, Chega exigirá presencia en el Gobierno", dijo.

Rio no fue cuestionado en el debate sobre Chega, pero ya dijo a principios de mes que no aceptaría incluirlo en un Ejecutivo, si bien no cerró la puerta a otro tipo de entendimientos.

De hecho el PSD pactó con Chega en Azores para desbancar a los socialistas.

También se mostraron dispuestos a apoyar un Gobierno del PSD el liberal João Cotrim de Figueiredo y el líder de los democristianos del CDS, Francisco Rodrigues dos Santos.

La sanidad, uno de los temas que más preocupan a los portugueses y que marcará la agenda de la campaña, dividió posiciones: la derecha defiende que la privada debe suplir las carencias de la pública, mientras la izquierda apuesta por un modelo totalmente público, aunque con reformas para solucionar los problemas actuales.