EFEKabul

Al menos cuatro personas murieron, entre ellas un atacante, y catorce resultaron heridas este miércoles en un ataque talibán con un vehículo cargado de explosivos conta una base policial de la provincia de Kandahar, en el sur de Afganistán.

La potente explosión tuvo lugar a las 3.30 horas (23.00 GMT del martes) frente al cuartel de Policía y la oficina del gobernador del distrito de Shah-Walikot, dijo a Efe el portavoz del gobernador provincial, Bahir Ahmadi.

"Tres policías murieron a causa del ataque y catorce personas, incluyendo civiles, resultaron heridas", señaló Ahmadi, quien añadió que "debido a la intensidad de la explosión, los edificios de la Policía y del gobernador resultaron dañados".

El atacante utilizó un camión militar robado y cargado con explosivos, que según el portavoz habían planeado detonar en el interior del complejo. La Policía sin embargo no permitió el paso del vehículo.

Un portavoz de los talibanes, Qari Yusuf Ahmadi, reivindicó la autoría del atentado en un comunicado.

"El cuartel general de Policía del distrito, utilizado como base por las fuerzas que estaban realizando operaciones militares en las zonas colindantes, fue completamente destruido en la gran explosión", dijo Ahmadi.

El portavoz de la formación insurgente afirmó que al menos 20 miembros de la policía fallecieron en la explosión.

Se trata del primer ataque talibán con coche bomba de esta intensidad de las últimas semanas, desde el breve alto el fuego de tres días por el fin del Ramadán a finales de mayo seguido de un periodo de menor violencia.

Las fuerzas de seguridad afganas han mantenido una postura defensiva con los talibanes, mientras que la formación insurgente ha evitado llevar a cabo atentados en las áreas urbanas y contra grandes bases militares.

El Gobierno afgano y los talibanes acordaron a mediados de junio reunirse por primera vez en Catar, un primer acercamiento que la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) espera que tenga lugar este mes.

El inicio de las conversaciones intraafganas estaba previsto para el pasado marzo, justo después del acuerdo en Doha el 29 de febrero entre Estados Unidos y los talibanes, en el que se pactó la retirada completa de las tropas extranjeras de Afganistán en 14 meses.

Sin embargo, el comienzo de ese diálogo se fue retrasando por la falta de acuerdo entre Kabul y los insurgentes en el proceder para la liberación previa de 5.000 prisioneros talibanes y un millar de miembros de las fuerzas de seguridad afganas.

Hasta ahora, el Gobierno ha liberado a unos 4.000 talibanes de sus prisiones y estos han hecho lo propio con cerca de 700 desde que comenzaron el intercambio en marzo, un avance que deja más cerca el inicio de esas conversaciones para buscar una salida a casi dos décadas de conflicto en Afganistán.