EFEAnkara

La última cumbre trilateral sobre Siria que celebraron en Ankara Recep Tayyip Erdogan, Vladímir Putin y Hasan Rohaní, presidentes de Turquía, Rusia e Irán, respectivamente, no ha conseguido limar sus diferencias, pese a coincidir en buscar una salida negociada a la guerra civil que ha devastado el país.

Al igual que en las cuatro citas precedentes, desde la primera en noviembre de 2017 en la capital kazaja, Astaná, los mandatarios expresaron su voluntad de proteger la integridad territorial de Siria.

Pero eran obvias las diferencias entre, por una parte, Putin y Rohaní, que apoyan al régimen de Bashar al Asad en este conflicto, y, por otra, Erdogan, cuyo Gobierno respalda a milicias alzadas en armas en el norte del país.

El punto principal en la agenda esta vez era la región de Idlib, en el noroeste de Siria, donde se suceden bombardeos del régimen contra esos grupos armados, en gran parte islamistas.

Turquía dispone de varios puestos de observación militares en la zona, con el visto bueno de Rusia, y respalda a milicias que considera moderadas.

"La tensión incrementada en Idlib era el foco de nuestras conversaciones de hoy", dijo Erdogan al terminar la cumbre trilateral, que duró poco más de media hora.

La reunión de los tres líderes había estado precedida por reuniones bilaterales de Erdogan con sus dos invitados y otra entre Putin y Rohaní.

Pero las diferencias, manifestadas de forma velada por los tres dirigentes en sendas declaraciones antes de iniciar el encuentro, seguían presentes, más obvias si cabe, tras clausurarse la cumbre.

Erdogan lamentó que "desde abril han muerto cerca de mil civiles en Idlib en ataques aéreos".

"Hemos subrayado la necesidad de medidas concretas para la seguridad de los civiles y para el personal militar de los países garantes" del acuerdo de Astaná, agregó.

Pero la respuesta de Putin dejó pocas dudas sobre el futuro.

"La región la controlan grupos conectados a Al Qaeda. No nos podemos quedar mirando ante esto. Continuaremos apoyando al Ejército sirio en su lucha contra los terroristas: nuestro acuerdo no incluye a los terroristas", zanjó Putin.

"Debemos luchar contra los terroristas en Idlib y ayudar al Gobierno sirio", dijo Rohaní.

La diferencia entre los líderes también se evidenciaba en sus reiteradas promesas de "luchar contra el terrorismo".

"En la fase actual, la amenaza del Estado Islámico ha terminado. La actual amenaza es la de la organización terrorista YPG", dijo Erdogan, en referencia a las milicias kurdosirias que derrotaron al Estado Islámico en Siria con respaldo militar estadounidense y controlan grandes partes del noreste del país.

Rohaní concedió que "al este del (río) Éufrates hay grupos terroristas bajo control de Estados Unidos", pero utilizó la ocasión para condenar la presencia de militares estadounidenses en suelo sirio, justo cuando Turquía inicia patrullas conjuntas con estas tropas.

"Todos estamos en contra de la intervención de países extranjeros. Pero Estados Unidos está en Siria sin la invitación de un Gobierno legal e intenta dividir el país; esto no es aceptable", según Rohaní.

Erdogan dedicó la mayor parte de su intervención posterior a la cumbre a exponer su plan de crear una "zona de paz" bajo control militar turco a lo largo de la frontera turco-siria que se extendería, sugirió, unos 30 kilómetros al interior de Siria.

El objetivo principal, explicó, sería enviar allí a parte de los 3,6 millones de sirios refugiados en Turquía e, incluso, construir grandes urbanizaciones con casas y jardines allí para ellos.

"Pensamos que al menos dos millones de los sirios en nuestro país pueden asentarse en el 'pasillo de paz' que estableceremos a lo largo de la frontera. Si el pasillo llega hasta Raqa, puede que tres millones vuelvan allí", calculó Erdogan.

Pero Rohaní criticó de forma abierta la propuesta de enviar a refugiados sirios a zonas que distan cientos de kilómetros de las regiones de las que son oriundos.

También Putin se pronunció en contra, al subrayar que "la región al este del Éufrates podrá ser estable cuando pase al control del Gobierno de Siria".

"Todos los países tienen el derecho a defenderse. Esto está claro. Pero todos estamos de acuerdo en la integridad territorial de Siria. Es importante si queremos acabar con el terrorismo. Todas las fuerzas extranjeras deberían abandonar la región", dijo Putin.

Por otra parte, los tres dirigentes aseguraron que han conseguido finalmente poner en pie un Comité Constitucional para preparar una transición hacia elecciones democráticas en Siria.

La formación de esta comisión constitucional, que incluya a leales al gobierno y figuras de la oposición, se ha convertido en la pieza central de los esfuerzos de paz de la ONU, con la intención de celebrar elecciones para poner fin a la devastadora guerra de Siria, que dura ya ocho años.

Tanto el presidente ruso como el turco expresaron que el Comité debería empezar a trabajo en Génova "lo antes posible", pero rehusaron poner una fecha, mientras que Rohaní aventuró que las condiciones para celebrar elecciones en Siria podrían darse "en 2020 o 2021". EFE

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