El devenir de la relación de Escocia con el Reino Unido ha estado dominado por la dicotomía entre independencia y ‘statu quo’, pero a un año de la intención del Gobierno escocés de convocar un nuevo referéndum en 2023, una opción intermedia, la devolución máxima de poderes (Devo-Max), se abre camino para entrar en las papeletas.

El futuro constitucional de Escocia, y por consiguiente del Reino Unido, se ha asentado en un continuo debate binario entre la permanencia inalterable en la Unión o su ruptura total, aunque el término "devolución máxima", aún por concretar y que ya se planteó antes de la consulta celebrada en 2014, refresca una discusión en la que el laborismo tendrá su palabra, señalan los expertos a Efe.

¿QUÉ ES DEVO-MAX?

“No sabemos realmente lo que significa”, afirma a Efe la profesora Nicola McEwen, codirectora del Centro del Cambio Constitucional de la Universidad de Edimburgo, quien lo define como la “máxima devolución de poderes antes de conseguir la independencia”.

En consecuencia “los grandes asuntos de Estado -como defensa o las relaciones exteriores- seguirían siendo materias reservadas”, apunta McEwen.

La cuestión, para la académica, radica en “dónde dibujar la línea” y determinar “cuánto de ‘máxima’ es tu máxima devolución de poderes”, que es algo sujeto a “los intereses de las partes”.

¿QUÉ IMPLICARÍA?

Esta masiva transferencia de competencias requeriría “un gran paquete de cambios constitucionales”, afirma Andy Maciver, analista político y exjefe de comunicación del Partido Conservador Escocés.

La devolución de poderes al Parlamento regional de Edimburgo “permite que Westminster -el Parlamento británico- ejerza jurisdicción en ciertas áreas como política exterior y defensa”, explica Maciver.

El Partido Laborista de Keir Stamer “definirá qué significa” el término, a juicio de este analista escocés.

“(El ex primer ministro) Gordon Brown está trabajando en ello” en la comisión constitucional del partido, junto a sus socios galeses “con propuestas más radicales”, añade la profesora McEwen.

“Los laboristas -al menos en teoría- se sienten más cómodos con un mayor grado de devolución o federalismo que los conservadores”, señala la académica.

¿ES SINÓNIMO DE FEDERALISMO?

“La devolución máxima no es lo mismo que federalismo”, resuelve McEwen.

“No se puede decidir unilateralmente el federalismo desde Escocia, tiene que ser algo consentido por todo el Reino Unido”, y para ello sería necesario “un voto de las cuatro naciones -Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte- como en el referéndum del Brexit", en 2016”.

La académica plantea la duda de si el Parlamento escocés tiene la autoridad para plantear a la ciudadanía su opinión sobre esta cuestión. “Creo que eso acabaría en los tribunales”, sostiene.

Ese interrogante forma parte de la hoja de ruta del Gobierno escocés para la pretendida celebración de la consulta independentista antes de final de 2023.

¿ES UNA ALTERNATIVA POSIBLE?

El debate está polarizado al estar “la narrativa controlada por el Partido Nacional Escocés (SNP) y el Partido Conservador” para “alimentar a sus bases”, analiza el analista "tory".

Ambas campañas se basan en “independencia o nada”, explica Maciver, sin “espacio para los laboristas” ni para el debate sobre la "devolución máxima".

El escenario “cambiará si Keir Stamer -candidato laborista- se convierte en primer ministro” británico, algo que obligaría a la discusión a girar entre éstos y los nacionalistas, dejando al margen a los "tories", elucubra.

El apetito actual por la Devo-Max en la sociedad escocesa es de un 26 %, mientras que un 30 % están en contra y otro tanto ni a favor ni en contra, según publicó la casa ComRes la pasada semana.

En la misma serie de encuestas, el 66 % de los escoceses no se sienten satisfechos con el Gobierno británico ni con el Parlamento en Londres.

Pese a todo, la opción de la transferencia máxima “no ha sido articulada al electorado” y “ningún partido ha tomado parte” por ella, recuerda a Efe Emily Gray, directora del instituto demoscópico Ipsos Mori en Escocia.

“Es poco probable que la Unión continúe así a largo plazo”, considera el analista "tory"’ Maciver. De perpetuarse, “más gente estará en contra” y será “más difícil” hacerles volver. “Está en nuestro interés, el de los unionistas, el modernizarlo ahora”, concluye.

Guillermo Garrido