EFEBerlín

El líder socialdemócrata Martin Schulz tiene ante sí una semana compleja, en la que deberá calmar la oposición interna al preacuerdo de coalición alcanzado con la canciller alemana, Angela Merkel, y que precisa el visto bueno de sus filas.

El consenso, calificado por el propio Schulz de "excelente" y "equilibrado", necesita "mejoras", opina el ala izquierdista del Partido Socialdemócrata (SPD), o debe ser bloqueado de raíz, según sus nuevas generaciones -los "Jusos"-.

El líder de las Juventudes socialdemócratas, Kevin Kühner, emprenderá esta semana una gira entre sus correligionarios en busca de apoyos al "no", ante la celebración el congreso del SPD, el día 21, donde se someterá el consenso al voto de sus 600 delegados.

El bloque conservador de Merkel ha advertido que no habrá renegociación, ya que no sería "serio", en palabras del vicepresidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Thomas Strobl, quien ha recordado los elogios de Schulz al presentarlo, el viernes, tras las 24 horas de ardua ronda negociadora final.

Schulz debe demostrar que es un socio fiable, capaz de contener una "revuelta de los enanos" dijo por su parte Alexander Dobrindt, jefe parlamentario de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la CDU de la canciller.

Los "Jusos" o nuevas generaciones son minoritarios dentro del partido más antiguo de Alemania, con más 150 años de historia, y representan a 70.000 miembros dentro del total de 450.000 militantes del SPD.

En Berlín se considera improbable que su llamada a la movilización en contra de una nueva alianza de gobierno pueda sobre la línea de Schulz, quien por su parte también realizará esta semana una gira en busca de apoyos al sí.

Pero sí se reconoce en los "Jusos" el empuje de la juventud, mientras que en Merkel, Schulz y Horst Seehofer, jefe de la CSU, se ve a líderes debilitados por sus pobres resultados en las elecciones del 24 de septiembre y las dificultades para formar gobierno.

Incluso un medio afín a la CDU/CSU, el popular "Bild", lanzaba hoy la pregunta, a doble página, "¿Es éste nuestro futuro?", ilustrada con una foto de la canciller -63 años y con 12 en el poder-, Schulz -62 años y presionado por la oposición interna- y Seehofer -68 años y envuelto en una crisis de liderazgo en la CSU-.

Los "Jusos" reclaman el paso a la oposición "regeneradora", mientras que tras las exigencias de "mejoras" del ala izquierda del partido se percibe una estrategia para lograr colocar un sello socialdemócrata al pacto de gobierno.

En la anterior gran coalición liderada por Merkel, este sello propio consistió en la implantación de un salario mínimo interprofesional, una aspiración largamente defendida por el SPD.

El ala izquierdista, representada en la cúpula del SPD por su vicepresidente, Ralf Stegner, aspira ahora que se incorpore alguna de las propuestas a las que Schulz tuvo que renunciar para consensuar un preacuerdo.

La vencedora de esa negociación fue la CSU, que impuso sus restricciones a la política migratoria, mientras que el SPD hizo prosperar un compromiso de estabilidad en las pensiones, mejoras en las ayudas familiares y una reducción de cargas a los trabajadores, así como inversiones millonarias en educación y sanidad.

Pero quedaron fuera del paquete sus reivindicaciones tales como el aumento fiscal a los ingresos más altos o el llamado "impuesto a los ricos" para las grandes fortunas, así como la reforma hacia un sistema sanitario más igualitario.

La CDU/CSU descarta una renegociación de cara al congreso de Bonn, pero en función de lo que ocurra en el voto de los delegados sí pueden haber cambios de cara al pacto de gobierno, cuya ratificación dependerá de una consulta al cerca del medio millón de militantes del SPD.

Gemma Casadevall